Doña Ernestina Rodríguez elabora piezas de cerámica negra que son cotizadas en el país.

Una matagalpina apasionada de la cerámica negra

Claudia Pineda HerreraCORRESPONSAL/ [email protected] A doña Ernestina Rodríguez, ceramista matagalpina, es difícil hacerla posar ante una cámara fotográfica, pues ella prefiere que sus manos y la obra de arte sean el foco de atención. Para la artista, su trabajo es la mejor forma de mostrarse, porque en él deposita largas horas de su vida, sentada […]

Claudia Pineda HerreraCORRESPONSAL/ [email protected]

A doña Ernestina Rodríguez, ceramista matagalpina, es difícil hacerla posar ante una cámara fotográfica, pues ella prefiere que sus manos y la obra de arte sean el foco de atención.

Para la artista, su trabajo es la mejor forma de mostrarse, porque en él deposita largas horas de su vida, sentada en un rincón de la sala, bajo una ventana y con el único ruido aceptado inevitablemente: las bocinas de los automóviles que pasan cerca de su casa.

La elaboración de cerámica negra requiere de un proceso largo que va desde la elección, molida y colación del barro, moldeado de la pieza y su pulida para alcanzar el brillo y finalmente la quemada en el horno donde adquiere el típico color negro.

La artesana confiesa que cuando se le rompe una pieza siente gran aflicción debido al trabajo que implica la elaboración de cada cerámica. Según ella, son aproximadamente tres semanas de dedicación las que se pierden.

Doña Ernestina lleva 26 años elaborando este tipo de cerámica y aún le brillan los ojos cuando expresa: “Me gusta mi trabajo”.

“Vivía bien brava con mi mamá porque no nos puso a estudiar. Éramos nueve hermanos y había que trabajar en algo, y mi mamá nos enseñó a trabajar la cerámica”, relató.

Doña Carmen Rodríguez, mamá de Ernestina, es originaria de Jinotega y aprendió el arte en su comunidad de origen, Las Cureñas. Sus nueve hijos nacieron en Matagalpa y heredaron de su madre el arte de la cerámica negra.

Doña Ernestina también le heredó el arte a su hija, Patricia Rodríguez, de 18 años, quien puede elaborar novedosos diseños, entre éstos una serpiente venenosa que deslumbra y atemoriza por su color.

Algunos diseños de joyería con cerámica negra y oro forman parte de la creatividad de las artesanas Rodríguez, quienes hace nueve años lograron exportar piezas a Canadá.

Para la artesana sería positivo integrarse competitivamente dentro del Tratado de Libre Comercio, pero se necesitaría apoyo gubernamental.

Actualmente la artesana y otras diez más pretenden integrarse en una cooperativa que les permitirá comprar los insumos más baratos y crear algunos establecimientos para comercializar su trabajo.

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