- Elogian espíritu de superación entre los promocionados
Martha Marina GonzálezCORRESPONSAL/ [email protected]
En mayo de 1994, Pedro Antonio Matute González no sabía leer ni escribir, era analfabeta. Once años más tarde se convirtió en uno de los mejores bachilleres de la IV Promoción de Privados de Libertad del Sistema Penitenciario Puertas de La Esperanza en Estelí.
El 9 de mayo de 1994, Matute González integraba una banda que asaltó la extinta sucursal bancaria de Condega, donde fue asesinado el vigilante, José Dolores Rugama. Sólo él fue hecho prisionero y recibió una condena de 21 años de presidio por el delito de robo con intimidación seguido de homicidio.
“Yo era analfabeta y ahora soy el único bachiller de mi familia, la verdad es que uno aprende de los errores y he sacado buenos frutos. Sueño con llegar a ser un abogado y ayudarle a mis cuatro hijos”, expresó emocionado Matute González, quien ha cumplido 11 años y ocho meses de su condena.
Dijo que vivía en El Bramadero, Condega. “Participé en esa acción, pero no fui yo quien cometió el homicidio, sino otros que andaban conmigo, pero al no agarrarlos a ellos, caí preso, de los miembros de la banda sólo yo estoy vivo”, explica.
Aseguró que aunque su sueño es llegar a convertirse en abogado, no sabe si continuará con sus estudios. “No podemos decidir las cosas, pero me gustaría estudiar, quiero ser alguien el día de mañana y para mí ha sido un gran logro, le doy gracias a Dios y a las autoridades del sistema penal, que nos han animado y dado mucho apoyo”, agregó.
El auditorio del Colegio Nuestra Señora del Rosario fue testigo de la alegría que sentían los 14 bachilleres que vestían de toga y birrete, y del brazo de su familiar pasaron a recibir el diploma que entregaron las autoridades, entre ellos el alcalde sandinista Pedro Pablo Calderón; el ministro de Gobernación, Julio Vega; el obispo Juan Abelardo Mata; y el prefecto Carlos Sobalvarro.
Asimismo, otros 27 internos vestidos de uniforme azul y blanco y corbata recibieron sus diplomas de conclusión de estudios de primaria.
Para los nuevos bachilleres que están privados de libertad no fue fácil estudiar porque ni siquiera tenían los libros para hacer sus investigaciones.
Mario Silvino Cruz, el mejor estudiante de la IV Promoción de bachilleres, agradeció el apoyo brindado por los miembros del patronato de Estelí y Ocotal, a quien le dedicaron el evento. “Aprovecho la ocasión para pedir perdón a las personas que hemos ofendido, reconocemos nuestros errores y nos enrumbamos por el camino de la enseñanza”, expresó.
OBTIENEN LA LIBERTAD
El obispo de Estelí, Juan Abelardo Mata Guevara, destacó que la graduación fue posible porque “se puso en pie al hombre, sin garrote, sin grilletes, sin amenazas, sin que los internos se agrupen para su protección personal contra otros privados”.
Consideró que la enseñanza a lo interno de los penales es una obra de humanización en Cristo Jesús y es una prueba de la nueva filosofía del Sistema Penitenciario, fortalecida con la implementación de la Ley 473 y su reglamento, basada en el respeto a la dignidad y derechos humanos de los internos y sus familiares.
Los jueces de ejecución de sentencias de Estelí, Madriz y Nueva Segovia, entregaron cartas de libertad a 27 privados que habían cometido delitos y que, en ocasión de la Navidad, recibieron beneficios legales de extinción de pena, libertad condicional, extinción de pena laboral y condena condicional.
Entre los liberados se encuentra la pareja de cónyuge compuesta por Ivania Ruiz López y Richard Edgard Benavides Rugama, que estaban condenados a seis años de presidio por el delito de droga y abonaron con pena laboral.
El ministro de Gobernación, Julio Vega Pasquier, agradeció a los docentes, algunos de ellos privados de libertad, por el esfuerzo realizado en la enseñanza de los egresados.