Tomado de La PrensaTEGUCIGALPA, HONDURAS
Más del 40 por ciento de la población habilitada para votar, no pudo o no quiso hacerlo en las elecciones del pasado 27, convirtiéndose en el porcentaje más alto de abstencionismo de los siete procesos electorales.
Hasta antes de estas elecciones, la historia electoral del país reportaba como porcentaje más alto el 35.19 por ciento de abstencionismo, ocurrido en las elecciones de 1993, que el liberal Carlos Roberto Reina ganó al nacionalista Oswaldo Ramos Soto.
Las cifras extraoficiales revelan un abstencionismo superior al 40 por ciento, lo que para algunos tiene una justificación sencilla y para otros, ese abstencionismo favorece a los partidos tradicionales.
Para el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, Ramón Custodio, ese abstencionismo significa en primera instancia que no se supo estimular el interés por ese voto.
“Creo que es necesario un muestreo diferenciado que nos diga qué sector de la población es el que dejó de votar; si fueron los jóvenes o fueron los de edad más avanzada, los que ya estamos cansados de que nada cambia en este país y muy poco cambia para nuestro gusto, o fueron los jóvenes. Definitivamente tendremos que llegar a esa diferenciación”, dijo.
SELECTIVOS
El analista político Julio Navarro dijo que en las elecciones hondureñas la gente vota en contra de alguien, no a favor de un candidato.
Además, tradicionalmente el voto es negativo, para parar a alguien; y ahora en el voto selectivo se ve que mucha gente llegó a parar a alguien, se vio desde la campaña descalificadora, es decir aquél es el más malo y yo el bueno, entonces los buenos se señalan ellos y no señalan a los malos.
Probablemente ese tipo de situaciones condicionen el abstencionismo, pero lo real, de acuerdo a Navarro, es que el proceso de abstención comienza a partir de 1993 que casi alcanzó el 36 por ciento.
La abstención ha crecido porque desde ese tiempo inició la devaluación, los hondureños, incluyendo a los campesinos comenzaron a emigrar a Estados Unidos.
Hoy día al menos 800 mil personas están en Estados Unidos y aparecen en el censo electoral nacional, pero están fuera del país y allá no votan. “En municipios La Paz y Olancho uno se da cuenta de que casi el 20 por ciento de esa gente está en Estados Unidos”, agregó.
Para otros analistas, ese ausentismo también se puede calificar como hondureños que se fueron huyéndole a los políticos que no cumplen con sus promesas y que por el contrario tienen sumido al país en la pobreza.
Esa es una causa de abstencionismo a criterio de Navarro; sin embargo, otra causal es que las elecciones en Honduras ya no generan novedad, hay toda una generación que tiene 40 años que ha vivido en total democracia, que no le parecen extrañas las elecciones.
El abstencionismo tiene conveniencias para los partidos tradicionales, porque el que se abstiene es el voto independiente, el indeciso y en las elecciones el que menos se abstiene es el voto partidario.
“A los partidos tradicionales les encantaría ir a elecciones sólo con sus votos, porque va con voto seguro, los partidos hacen poco por motivar al nuevo elector para que vaya a ejercer el sufragio, apuestan al capital electoral con su voto duro”.
Navarro es del criterio que en Honduras se demuestra que hay tres partidos mayoritarios, liberales, nacionalitas y los que no se deciden a votar por nadie.