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Noches estrelladas caribeñas
Deborah Robb Taylor
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En casa de los creoles en el Caribe nicaragüense, la Navidad se anuncia con una estrella que se cuelga sobre la bujía para colorear el amarillo de cálida rosa o azul. Se asocia a la estrella de David o a la estrella de Venus (Morning Star), que por su vez, se remonta al trayecto de los reyes magos al pesebre del “Baby Jesus”.
De hecho, las luces de las estrella de papel son luces tradicionales Diwali (proviene de la palabra Deepawali) para decorar hogares en la India durante los llamados “festivales de luces” en el subcontinente asiático.
Durante el Diwali, cada casa se ilumina con “Deeps” (lámparas de aceite) y según las fuentes, “se encienden las llamas que unen a esta tierra de extremos”, como sucede en tantas fe, incluyendo el “candlelight service” del Advent cristiano o el Hannukah del judaísmo.
Deep es hondura y simboliza conocimientos. Diwali fue el día cuando el Lord Ram retornó a Ayodhya habiendo derrotado a Ravan. El pueblo de Ayodhya celebró su regreso al hogar encendiendo las lámparas por toda la ciudad y decorando sus calles y sus casas. En esta tradición, encender la lámpara del conocimiento es reflexionar sobre el propósito de la vida y traer estos pensamientos a la vida cotidiana.
Todavía no se puede decir cómo fue que llegó este ritual a Nicaragua. Pero en la India se celebra en octubre y no es una mera tradición. El fuego representa energía. Como las noches de la época Diwali son negras, encender esta “fila de luces” significa disolver la oscuridad al final de los monzones.
También significa que no importa qué tan difíciles sean los problemas que uno enfrenta en la vida, mediante la luz del alma se encuentra el camino para atravesarlos.
En la costa Caribe se acostumbran luces de estrella sencillas de cinco puntas y las más elaboradas tienen 24. Las que son producidas por la Iglesia Morava son de finísimo acabado y había una vez en que los conos de las puntas se sujetaban al eje con presillas para desmontar y guardar hasta el año siguiente. Ahora son más usuales las fijas pegadas con goma. Para mayor información, llamar al teléfono 572-2684.
En Managua también hay versiones multicolores, más toscas pero más resistentes, que se pueden adquirir por 100 córdobas en el Bambulé. El propietario Washington Hodgson, topógrafo y ex pelotero magistral del barrio de Pointeen, dice que la estrella es “algo tan especial para mí, que lo uso todo el año. Mi clientela lo mira y les gusta porque lo identifican con la cultura de la Costa”.
Bambulé es también donde, en un ambiente modesto pero esmerado, se come el mejor rundown, rice & chacalín y cocktail de mariscos estilo costeño, en la capital. Tel. 248-5516 o de Plásticos Robelo, seis cuadras al lago, una y media arriba.
Para las bebidas y manjares costeños de la época navideña —el ginger beer, el sorrel tea, el eggnogg punch, el fruit-cake y el Xmas bun— la mejor proveedora en Managua es Beverly Murphy, cocinera de Orinoco que hoy también vive en la Carretera Norte, del portón de Parmalat, media cuadra abajo, a mano derecha, la casa verde de patio amplio en la esquina de la cuadra.