Arlen CerdaCORRESPONSAL /[email protected]
Contra todo pronóstico médico luego de sufrir tres derrames cerebrales, Eveling de Fátima Espinoza, de 29 años, le ha ganado a la muerte durante los últimos cuatro meses. A ella los médicos le negaron cualquier esperanza de sobrevivir desde el 17 de agosto, cuando tuvo su última crisis.
Su madre, Guadalupe Espinoza, de 57 años, asegura que está agradecida con Dios por cada minuto que ve con vida a su hija, pero teme que por falta de dinero para los medicamentos, esos minutos se le estén acabando.
“Por eso pido a las personas de buen corazón que me ayuden con mi niña. Dicen que tal vez no se cura, pero Dios me la ha dejado un rato más y como cualquier madre intento hacer todo lo posible por tenerla a mi lado y que ella disfrute viendo crecer a su propia hija”, expresa.
NO PUEDE CON GASTOS
Cada día, Eveling consume once medicamentos distintos y su madre debe curarle las llagas que la cama le ha provocado en la espalda. A la semana, los gastos en medicina superan los mil cien córdobas y su madre ya debe más de 13 mil en una farmacia local que no puede seguirle dando más crédito.
Además, Eveling utiliza una pastilla llamada bacoflen, cuyo frasco vale 60 dólares, debe realizarse una tomografía e iniciar sesiones de fisioterapia, “pero ni siquiera tengo reales para sus pastillas y ya no sé qué hacer”, dice llorando su madre.