En mueblería victoria de masaya se preparan para competir con mucha calidad con productores del sector madera-muebles de los demás países de Centroamérica, República Dominicana y de los mismos Estados Unidos.

Pyme obligadas a florecer o morir

Ante la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio (DR-Cafta), las Pequeñas y Medianas Empresas de Centroamérica urgen de un marco legal que les dé mejores oportunidades para exportar, aumentar sus volúmenes de producción, y mejorar y aplicar normas de calidad internacional Benjamín Blanco y María Antonia López M.CORRESPONSAL / EL [email protected] Al taller […]

  • Ante la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio (DR-Cafta), las Pequeñas y Medianas Empresas de Centroamérica urgen de un marco legal que les dé mejores oportunidades para exportar, aumentar sus volúmenes de producción, y mejorar y aplicar normas de calidad internacional

Benjamín Blanco y María Antonia López M.CORRESPONSAL / EL [email protected]

Al taller familiar de doña Ada María Pérez Martínez, del municipio de Nandasmo, llegan los encargos desde otros países centroamericanos para la elaboración de cientos de piezas muy coloridas de artesanía en madera de pino y ñámbar.

Pero con mucho pesar ella relata que a ninguna de las piezas que elaboran en su casa, le puede escribir el nombre Nicaragua, pues la condición que le imponen los comerciantes de estos países para comprarle sus productos es que las artesanías lleven inscrito ya sea el nombre de El Salvador, Honduras, Costa Rica o Guatemala.

De esta forma, los turistas que llegan a estos países y compran alguna de estas vistosas piezas, creen llevarse un recuerdo de una artesanía que es propia del país que visitan, sin embargo, por ningún lado de la pieza aparecerá la inscripción: Made in Nicaragua.

Esta fue solamente una de las dificultades planteadas por pequeños y medianos empresarios de toda Centroamérica que participaron recientemente en El Salvador en un taller sobre Clima de Negocios para las Pequeñas y Medianas Empresas (Pyme).

En este encuentro se dieron cita cientos de empresarios de la región, apoyados por varias organizaciones no gubernamentales que atienden al sector en cuya actividad se recogió un amplio listado de problemas que el sector debe enfrentar de cara al nuevo tratado comercial firmado entre Centroamérica, Estados Unidos y República Dominicana, conocido como DR-Cafta.

VIENTOS DE CAMBIO

“Yo me he ido preparando a lo interno como empresa para luego salir al exterior, pero no será igual para aquellas que se han quedado pasivas, esperando que llegue el apoyo sin hacer el esfuerzo”, expresa Eduardo Ñamendy Gaitán, propietario de Muebles Victoria en Masaya.

La empresa de Ñamendy inició en 1988 con una pequeña carpintería y mueblería cuyos diseños se ajustaban a una demanda de mercado poco exigente, de baja calidad, de regular presentación.

No obstante, el vuelco rotundo para esa empresa fue motivado por la participación en ferias nacionales y en otros países de la región, donde el público ya se mostraba más exigente, a lo cual se sumó la necesidad de aumentar el conocimiento sobre cómo hacer negocios más rentables.

El resultado es más que palpable. Después de todos esos procesos aprendidos, mejorando calidad, innovando estilos y diseños, invirtiendo en maquinaria y otros elementos, las ventas de este empresario en el mercado local han aumentado en un 50 por ciento con respecto al año pasado. Aumentó su producción al doble y sus ventas externas pasaron del 12 al 40 por ciento en el 2005.

Pero ahora hay un nuevo reto planteado y es la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio entre la región centroamericana, Estados Unidos y República Dominicana (DR-Cafta).

Ñamendy está claro de que ahora el mercado será aún más exigente, y si bien sabe que debe continuar cambiando su mentalidad productiva, también tiene que hacer más modificaciones en el negocio familiar.

“Queremos ser líderes a nivel regional y si se presenta la oportunidad en Estados Unidos ¿por qué no aspirar a ese mercado?, se pregunta ahora el empresario.

DEMANDAN MÁS APOYO

Para este productor de muebles, la buena voluntad que pueden tener los pequeños empresarios de mejorar no es suficiente.

“Tendría que hacer algunas cosas el Gobierno y los organismos no gubernamentales para darnos herramientas y saber qué se necesita en la negociación en materia de costos, trámites arancelarios, que si no se conocen, en el primer embarque se puede fracasar”, advierte.

El conocimiento exacto de lo que se requiere para entrar a Estados Unidos pese a su experiencia y empeño, no es conocido en un ciento por ciento por Ñamendy y lo explica de esta forma: “El documento del TLC es enorme, y por eso necesitamos que se nos dé más información sobre las restricciones para cada uno de los sectores, es necesario crear una instancia que sea más efectiva”.

Citando un ejemplo concreto sobre estos cambios sustanciales que deben desarrollar los pequeños empresarios en el sector mueble-madera, Ñamendy comenta que antes trabajaba en pulgadas, y ahora debe hacerlo en centímetros. “Desde ahí uno debe convertirse”, afirmó.

ROSARIO DE PROBLEMAS

Los problemas para las Pequeñas y Medianas Empresas (Pyme) son numerosos y muy similares para toda la región centroamericana, pese a que algunos han logrado avanzar localmente, de cara al mercado de Estados Unidos.

Blanca Callejas, de la industria Jaleas Callejas, S.A., de larga tradición en Nicaragua, al opinar sobre la situación de las Pyme en Centroamérica expresa que no todas tienen ni el conocimiento ni la capacidad para avanzar y entrar de lleno al mercado de Estados Unidos, casi inmediatamente que entre en vigencia el DR-Cafta.

Callejas expresó que el Ministerio de Fomento, los organismos no gubernamentales y otras entidades trabajan para fortalecer a las Pyme, pero será necesario unificar los esfuerzos por evitar que cada uno ande por su lado.

Esto probablemente está relacionado a la estructura de creación de las Pyme en la región, las cuales tienen una dispersión y falta de consolidación, además que son vistas por sus propietarios como “medios de subsistencia”.

Según Fernando García Rodríguez, director ejecutivo del Centro para la Promoción de la Micro y Pequeña Empresa de Centroamérica (Cenpropyme), la clasificación de estos negocios se hace de acuerdo al número de empleados que tienen, tanto así, que las micro oscilan entre una a diez plazas, la pequeña va de 11 a 20 ocupados y la mediana de 20 a 100 trabajadores.

Las Pyme en la región han sido capaces de generar 4.5 millones de empleos, aportando el 32 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), regional, aunque la mayoría es calificada como de baja productividad hasta en un 83 por ciento, a excepción de Costa Rica que tiene algunas calificadas como modernas.

LAS PYME Y SUS DEFICIENCIAS

Ese nivel reducido en la producción de acuerdo con García, está ligado a la misma estructura de las Pyme, ya que son empresas heterogéneas con diversas actividades, funcionan como un complemento de la unidad familiar o hacen subcontratos, producen bienes de baja calidad y menor precio.

Son empresas conformadas por personas que se ubican tanto en el sector formal como en el informal, carecen de normas administrativas, contables, tienen poca relación con los gobiernos y tienen debilidades estructurales.

Pero también se enfrentan con mano de obra familiar no asalariada, limitaciones tecnológicas, dificultades para expandirse, pues persiguen la lógica de la subsistencia.

En los últimos tiempos se han identificado otros fenómenos a cerca de las Pyme y es que funcionan bajo esquemas individualistas, se muestran desconfiadas ante sus competidores, no tienen cultura de asociarse, así como una escasa formación tanto de los empresarios como de los empleados.

APOYO DECIDIDO

Varios organismos están dispuestos a apoyar al sector, pero de forma unificada para aprovechar ventajas competitivas.

Para tal fin se ha decidido coordinar una agenda regional que permita la creación de políticas públicas y un clima de negocios adecuado, además de fortalecer a las instituciones que fomentan y promueven al sector, buscar los mecanismos para la gestión de recursos financieros con el fin de dar atención, capacitación y tecnología a las Pyme.

Fernando García Rodríguez, director ejecutivo del Centro para la Promoción de la Micro y Pequeña Empresa de Centroamérica (Cenpropyme), destacó que parte de la construcción de esa agenda es el fortalecimiento de los derechos de la propiedad, el aumento de intercambio de experiencias exitosas, el apoyo a leyes que promuevan descuentos e incentivos al sector.

UNA LUZ PARA LAS PYME

No todo el panorama es sombrío para las Pequeñas y Medianas Empresas (Pyme) en Nicaragua.

Actualmente la cooperación británica financia la ejecución del programa Promoción de la Equidad Mediante el Crecimiento Económico (PEMCE), el cual se implementará en el país entre el 2005 y el 2007, con un componente regional a nivel centroamericano.

La gran meta del programa es acrecentar el impacto de las instituciones financieras internacionales que apoyan los procesos nacionales y centroamericanos, para estimular el crecimiento económico inclusivo y equitativo en Nicaragua.

Entre las acciones que desarrollará el PEMCE figuran: el desarrollo de capacidades institucionales del sector público y del privado; investigaciones de mercados aplicadas; estudios para apoyar decisiones empresariales; la implementación de proyectos piloto para validar enfoques de política y programas de cooperación; realización de eventos para facilitar la incidencia en políticas y programas, para favorecer el diálogo entre los actores involucrados: Gobierno, pequeños empresarios y organismos financieros.

TAREA EN CASA

Los pequeños y medianos empresarios deben aumentar sus conocimientos sobre cómo hacer negocios, sobre el tema de la propiedad intelectual, deben hacer mayor inversión de capital humano en algunas áreas como inglés, computación, ciencias básicas, ampliar la conectividad y hasta lograr que el propio Gobierno se convierta en uno de sus mejores clientes.

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