María Elena Espinoza y Juana Hernández, con sus familias viajaron desde Las Vegas para “gritarle” a la Virgen, en Los Ángeles.

Gritería en Los Ángeles

Hubo cerca de 50 Purísimas Luciano Cuadra [email protected] Al grito de “¿Quién causa tanta alegría?”, cientos de nicaragüenses se lanzaron a las calles en diferentes sectores de la ciudad de Los Ángeles, celebrando La Gritería y continuando de esa manera la tradición entronada en Nicaragua desde 1857, según señalan algunos documentos. La Gritería tomó fuerte […]

  • Hubo cerca de 50 Purísimas

Luciano Cuadra [email protected]

Al grito de “¿Quién causa tanta alegría?”, cientos de nicaragüenses se lanzaron a las calles en diferentes sectores de la ciudad de Los Ángeles, celebrando La Gritería y continuando de esa manera la tradición entronada en Nicaragua desde 1857, según señalan algunos documentos.

La Gritería tomó fuerte impulso en el sur de California a mediados de los años 80, cuando llegaban a esta urbe miles de familias que huían de la dictadura del FSLN —y de la guerra—. Traían consigo la pena de abandonar a sus seres queridos y su medio ambiente, pero de igual manera cargaban el fervor religioso acentuado por la fuerte tradición mariana.

Una de estas personas es Juana Hernández, nacida en Managua y con 24 años de residir en Las Vegas, Nevada, desde donde junto a otros familiares, incluyendo a sus dos hijas, viene hasta Los Ángeles, en una travesía de más de 200 kilómetros, para participar en La Gritería. “Es una promesa”, nos dice mientras carga en sus brazos una pequeña estatuilla de la Virgen. “Y también traigo a mi San Lázaro, porque me acompaña en todos mis viajes”. Además de hacerlo por promesa, la motiva la tradición, la cual inculca en sus hijas para que experimenten la sensación de ser nicaragüenses.

Con ella viaja María Elena Espinosa, también de Managua y quien al igual que Juana, carga en una pequeña bolsa su propia Virgen, como intentando protegerla de las bajas temperaturas. Señala que viaja desde Las Vegas porque en esa ciudad la comunidad nicaragüense es “muy pequeña”. Comenta que quisiera que el cónsul Carlos Carrión motivara a los compatriotas que residen en el Estado vecino para que se organicen el próximo año.

El restaurante Camacho’s es uno de los puntos de destino obligado para aquellos dispuestos a desafiar el frío que se adueña de la ciudad en esta temporada. Familias enteras, incluyendo niños de corta edad, recorren las calles y avenidas como si lo hicieran en Nicaragua. De acuerdo a Marvin Rostrán, quien junto a su esposa Blanca, ambos de Matagalpa, administran el negocio desde hace tres años, para este día unas 2,500 personas aproximadamente llegan a cantarle a la madre de Jesús. “El año pasado solamente se hicieron presentes 2,000 paisanos, pero fue a causa de la lluvia. Esta noche esperamos a unos 3,000”. Dice esto mientras enseña inmensos contenedores donde se guarda la chicha y el cacao que se repartirán a los promesantes.

Según cálculos realizados entre varios líderes comunitarios, en el área angelina se celebran unas 50 Purísimas, la mayoría patrocinadas por negocios que sirven a la comunidad

Es un evento que conjuga lo religioso con lo cultural. Como prueba de esto, Francisco Mendieta López, de 43 años y 19 de vivir en Los Ángeles, hace fila para saborear su vaso de chicha. Lo acompañan dos hijos varones de 10 y 12 años de edad.

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