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Retienen a Konerko
Edgard Rodríguez C.
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Los Medias Blancas no cayeron en la trampa en la que a menudo sucumben los campeones de la Serie Mundial: dejar el equipo intacto con el fin de conservar la magia e intentarlo de nuevo, en lugar de mejorarlo para incrementar sus posibilidades concretas.
Tras adquirir el poderoso bate de Jim Thome, quien se asegura está saludable y podría regresar al promedio de 40 toletazos por campaña, han reinstalado en el equipo a Paul Konerko, el único legítimo bateador de poder que tenían en el line up este año.
Chicago basó su éxito en un pitcheo profundo abriendo y relevando, más una ofensiva que sin nombres rimbombantes hizo un buen trabajo. Si era necesario un toque, tocaba. Si hacía falta un robo, robaba, y también se volaban la cerca con cierta continuidad.
Sin embargo, cuando de producir carreras se trataba, las miradas iban hacia Konerko, el prospecto que los Dodgers entregaron a los Angelinos, y que más tarde se estableció en Chicago. Y no sólo eso, se convirtió en la figura, en el líder, en el eje articulador.
“Tenemos que cambiar a los jugadores que sean necesarios, pero a ‘Paulie’ no lo vamos a perder”, había advertido el manager Ozzie Guillén, consciente de la importancia de su presencia en el line up. Konerko seguirá cinco año más por 60 millones de dólares.
Konerko no jugará gratis, pero desechó una oferta de 65 millones de los Orioles por los mismos cinco años. Así que hubo algo de fidelidad en su decisión, y a la vez, reconoce que Guillén fue capaz de crear una atmósfera a lo interno que le invitó a volver.
Haber adquirido a Thome, se supone, fue una movida magistral de parte del gerente Ken Williams. Le permitía amortiguar una posible pérdida de Konerko, y si lo traía de nuevo, como ha ocurrido, le dará a Paul la protección que necesita en el line up.