¿Se puede crecer sin descuidar los índices de desempeño y rentabilidad? Sí. Al menos si uno es Wal-Mart de México. La empresa no sólo triplicó sus ventas en ocho años: de los US$4,100 millones en 1997 a US$12,600 millones en 2004, arrasando de paso con sus competidores. También la ha convertido en la empresa no estatal más grande de América Latina. “La gran cualidad es que junto con crecer hemos logrado mejorar el rendimiento: enfocándonos en el negocio, porque no nos hemos diversificado, hemos conseguido grandes eficiencias operativas”, dice Rafael Matute, el mexicano que se hizo cargo de la vicepresidencia de finanzas de la compañía en 1997. Aunque en sus primeros años en el cargo debió volcar su energía en fusiones y adquisiciones (eran los tiempos en que la cadena local Cifra se integraba a su socio Wal-Mart, para dar a luz a Wal-Mex), hoy Matute dice que pasa más tiempo viendo la estrategia de la compañía y exigiendo cuentas para que la eficiencia y rentabilidad mejoren. “Debemos manejar bien el dinero de nuestros accionistas”, dice Matute, quien entró a Cifra hace 18 años como analista. “El 36 por ciento de nuestras acciones están en la Bolsa de México, por lo que requerimos de una gestión muy cuidadosa con los minoritarios”. Los accionistas tienen razones para estar contentos. Aunque algunos se quejan del conservador manejo de Matute —altos niveles de caja y muy poca deuda—, la sostenida seguidilla de resultados exitosos demuestra que ha sido una buena jugada. De hecho, en el trimestre cerrado en septiembre pasado las ventas aumentaron en un 14.7 por ciento real, y las utilidades de operación lo hicieron en un 28 por ciento. “El alto crecimiento de Wal-Mex la hace valorizarse en múltiplos entre 20 por ciento y 30 por ciento por sobre los de Wal-Mart en EE.UU.”, dice Mauricio Brocado, analista de Actinver Casa de Bolsa, en Ciudad de México. De hecho, la empresa apuesta a seguir creciendo, desarrollando distintos formatos de tiendas que se adecuen a más realidades distintas. “Nuestro negocio es el volumen, es en lo que somos buenos”, dice Matute. “Pero ganar volumen es fácil: el chiste está en hacerlo rentablemente”.