Acto oficial del cierre de campaña del candidato del oficialista Partido Nacional y presidente del Congreso, Porfirio Lobo, en Tegucigalpa.

Honduras a 25 años de transición

Comicios del domingo serán los séptimos tras el fin de gobiernos militares Germán ReyesACAN-EFE TEGUCIGALPA.- Los hondureños conmemorarán el próximo domingo, 25 años de democracia tras dos décadas de regímenes militares, concurriendo a las urnas para elegir Presidente, Vicepresidente, 128 diputados y 298 alcaldes. El fantasma de los militares que rondó los despachos de los […]

  • Comicios del domingo serán los séptimos tras el fin de gobiernos militares

Germán ReyesACAN-EFE

TEGUCIGALPA.- Los hondureños conmemorarán el próximo domingo, 25 años de democracia tras dos décadas de regímenes militares, concurriendo a las urnas para elegir Presidente, Vicepresidente, 128 diputados y 298 alcaldes.

El fantasma de los militares que rondó los despachos de los primeros cuatro presidentes que tuvo el país desde 1982, ha desaparecido y la democracia hondureña camina hacia la consolidación, según diversas fuentes.

El nuevo embajador de EE.UU., Charles Ford, quien asumió el cargo hace dos semanas, elogió el pasado miércoles el afianzamiento de la democracia en este país centroamericano y expresó su confianza en que las elecciones generales del próximo domingo sean limpias.

Ford, quien se ha reunido esta semana con los candidatos a la Presidencia de los cinco partidos políticos que participan en el proceso electoral, recalcó que el ambiente que se vive en el país es de una fiesta democrática.

Países como Alemania, España, Japón, Suecia y Taiwán, entre otros, también respaldan el proceso de los comicios de este año, que serán los séptimos consecutivos desde 1981.

Antes, en 1980, fue electa una Asamblea Nacional Constituyente que redactó la actual Constitución del país y convocó a elecciones generales en noviembre de 1981.

En esta contienda participan cinco partidos: Nacional, en el poder; Liberal, primera fuerza de oposición; Unificación Democrática (de izquierda); Democracia Cristiana e Innovación y Unidad-Social Demócrata.

Según el Tribunal Supremo Electoral (TSE), unos 3.9 millones de hondureños, de los siete que tiene el país, podrán votar el domingo.

De los cinco partidos, solamente el Nacional y Liberal tienen opciones de triunfo, por el bipartidismo tradicional que impera en Honduras.

Ambos partidos son conservadores y tienen más de un siglo de historia.

Tras unos 18 años de regímenes alternos, salpicados por escándalos de corrupción y pleitos de barracas, los militares entregaron el poder a los civiles en 1982 a Roberto Suazo, quien ganó las elecciones generales de 1981 al frente del Partido Liberal.

Suazo fue sucedido en el cargo en enero de 1986 por otro liberal, José Azcona, quien falleció el 24 de octubre pasado en Tegucigalpa.

Las elecciones de 1989 las ganó Rafael Callejas, del Partido Nacional, mientras que en noviembre de 1993 el voto volvió a favorecer al Partido Liberal, que se alzó con la victoria con Carlos Roberto Reina, quien murió el 19 de agosto de 2004.

Suazo, Azcona, Callejas y Reina gobernaron con el fantasma de los militares, que se resistían a la sumisión al poder civil, como manda la Constitución.

Azcona y Reina incluso admitieron que en varias ocasiones sus gobiernos se vieron amenazados por los militares, quienes gradualmente fueron cediendo a una serie de reformas en las Fuerzas Armadas que incluyeron la desaparición del cargo de Comandante en Jefe de la institución.

Esas reformas fueron impulsadas en la administración de Reina, a quien al menos en una ocasión, se le pretendieron sublevar algunos oficiales.

En enero de 1998 asumió la Presidencia Carlos Flores, también del Partido Liberal, en cuya administración asumió como ministro de Defensa, por primera vez, un civil, y se ratificó que el Comandante General de las Fuerzas Armadas es el Presidente de la República.

El último Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas fue el general Mario Hung Pacheco, uno de los que intentó sublevarse contra el (ex) presidente Carlos Roberto Reina.

Ahora, los militares hondureños son garantes de la democracia, y una de sus principales misiones cada cuatro años es repartir el material electoral en todo el país, a través de unidades terrestres, aéreas y marítimas.

MARAS Y SEGURIDAD, TEMAS CLAVES

La campaña para las elecciones del 27 de noviembre en Honduras, ha sido pobre en propuestas para sacar al país de la crisis, pero rica en confrontaciones entre el gobernante Partido Nacional y el opositor Liberal, los rivales históricos.

Una de las principales armas electorales son las maras (pandillas), que según las autoridades son responsables de gran parte de la violencia que sufren los hondureños, y que el Gobierno de Ricardo Maduro no ha podido erradicar aunque prometió hacerlo.

El candidato presidencial oficialista, Porfirio Lobo, presidente del parlamento hondureño, ha retomado esa promesa y centra su campaña en el combate contra estas bandas de delincuentes juveniles, lo que simboliza con un puño cerrado en señal de fuerza.

Lobo acusa a su rival liberal, Manuel Zelaya, de apoyar a las pandillas y asegura que un triunfo del partido opositor será también una victoria de la Mara Salvatrucha, una de las más violentas.

Zelaya rechaza las acusaciones de Lobo, dice que él sí combatirá a las pandillas y señala que la violencia ha aumentado, porque fracasó la política del «Gobierno Maduro-Lobo» contra ellas.

El candidato liberal también pide a los hondureños «castigar» con su voto al Gobierno de Maduro, por su «mala» gestión.

Lobo basa sus acusaciones contra Zelaya en que éste ha dicho que suavizaría una reforma legal que en 2003 estableció, entre otras penas, 20 años de cárcel contra jefes de pandillas, únicamente por ese cargo.

Dirigentes y activistas del Partido Nacional realizaron el 15 de noviembre una marcha en Tegucigalpa para criticar a Zelaya y a magistrados de la Corte Suprema de Justicia que cuestionan las penas contra las maras porque supuestamente son inconstitucionales.

Autoridades y organismos no gubernamentales tienen grandes diferencias sobre el número de miembros de las pandillas en Honduras.

Mientras sectores no gubernamentales sitúan el número entre 40,000 y 60,000, Maduro dice que podrían ser sólo unos 5,000.

Lobo también propugna la pena de muerte contra los culpables de delitos atroces, aunque Honduras la suprimió en 1957 y es signatario de convenios internacionales que la prohíben.

Los planteamientos y propuestas de los candidatos presidenciales «no logran articularse en ejes como la democracia, el desarrollo, género y políticas públicas», dijo un informe del Centro de Investigación y Promoción de los Derechos Humanos (Ciprodeh).

Lamentó que temas como «transparencia y corrupción, derechos humanos, seguridad ciudadana, narcotráfico, libre comercio, jóvenes, mujeres, migración y el agroforestal no sean asumidos de manera integral y tratados en profundidad dentro del discurso y mensaje electoral por los candidatos».

DANIEL ORTEGA SALE A BAILAR

La confrontación entre oficialistas del Partido Nacional y los liberales también tiene su lado ideológico, con la acusación del candidato oficialista Porfirio Lobo, contra su contrincante opositor liberal Manuel Zelaya, de estar vinculado al ex presidente de Nicaragua (1985-1990) y líder sandinista, Daniel Ortega.

Esto es rechazado por el opositor hondureño.

Lobo arguye que Zelaya y Ortega usan en sus campañas electorales la frase «poder ciudadano», a la que da tinte izquierdista.

Pero la campaña para estas próximas elecciones carece de propuestas claras para resolver los problemas más graves de Honduras, y se ha centrado más en insultos y acusaciones mutas que en debates.

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