Edgardo Jiménez López
El banco de fomento que tanto necesitan los agricultores va a ser difícil que se logre, porque tanto el Gobierno de la República, como muchos diputados, están ligados al sistema bancario, ya sea por afinidad o por necesidad.
Cuado un país extranjero ofrece un préstamo blando de millones de dólares a Nicaragua para que lo invierta en la ganadería y el agro, se lo dan a 20 años de plazo, con 5 de gracia y al 2 por ciento anual. Este dinero llega al Gobierno de Nicaragua y el medio receptor es el Banco Central. Este lo pasa al FNI al 5 por ciento de interés. Se quedan con el 3 por ciento. El FNI, lo ofrece a los bancos al 8 por ciento, ahora el FNI se gana otro 3 por ciento es decir, 6 por ciento entre ambos antes de llegar al agricultor. El banco beneficiado lo ofrece a los interesados al 18 por ciento y con un centenar de requisitos para asegurarse el pago.
Esta reflexión quiere decir que el Gobierno de la República, que está obligado a impulsar el desarrollo del país, le gana al préstamo blando, como un impuesto más, el 6 por ciento y al banco beneficiado le queda 10 por ciento.
Con semejantes intereses, el ganadero o agricultor tiene que trabajar en desventaja en comparación con otros países. La ganadería y la agricultura son dos rubros de fuente de exportación donde el país es beneficiado, pero con los últimos gobiernos voraces que hemos tenido, no ha sido posible la creación del Banco de Fomento Nacional.
Con un Banco de Fomento Nacional, el préstamo vendría directamente a él con el 2 por ciento de interés, 20 años de plazo, y 5 de gracia, y el interesado podría recibirlo a 4 por ciento anual, con 10 años de plazo y 2 de gracia.
Si así fuera, otro gallo le cantaría al ganadero, agricultor y Nicaragua entera. Señores diputados, por Nicaragua hagan realidad este banco.