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Misterio rodea crimen de joven
Elízabeth Romero
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A cinco días de ocurrido el crimen de un hombre en la comunidad Las Banderas, en Tipitapa, los motivos de su muerte aún son un misterio.
Aunque la Policía arrestó a un sospechoso de haber cometido el crimen, todavía no especifican cuál fue el móvil del suceso que además dejó a otras dos personas lesionadas.
El hecho sangriento ocurrió el pasado viernes por la noche en la comunidad Las Banderas, en el kilómetro 46 de la carretera que conduce a Juigalpa, Chontales. La víctima fue identificada como Jáder Antonio Peña González, de 23 años.
Un pariente suyo, Juan Peña Morán, y el supuesto autor del homicidio, Javier Antonio Flores Artola, también resultaron lesionados. Según se conoce, Flores fue conducido al mismo hospital a donde llevaron al otro lesionado, por lo que fue detenido.
HERIDA PENETRANTE POR ARMA BLANCA
El dictamen del Instituto de Medicina Legal establece que la causa directa de la muerte de Peña González fue laceración cardíaca, la causa intermedia fue taponamiento cardíaco y la causa básica, la herida penetrante por arma blanca en el tórax.
La denuncia la presentó un hermano de la víctima, Marlon Antonio Peña González, de 21 años, quien afirmó ante las autoridades que una vecina le informó de lo sucedido, corrió al sitio y encontró a su hermano ensangrentado.
Aunque trataron de salvarle la vida trasladándolo a un hospital capitalino, en el trayecto murió.
Es todo lo que la Policía conoce del hecho, según refirió el capitán Róger Casco, jefe de Información y Análisis del Distrito Ocho de la Policía, debido a que según el denunciante, su hermano no pudo precisar sobre lo sucedido.
Aparentemente, la cantidad de alcohol que habían consumido le impidió a la víctima detallar lo ocurrido. Desde un inicio de las investigaciones, los peritos adelantaron que eso era una limitante.
Tras el suceso, el vigilante de una vivienda vecina al lugar donde ocurrió el incidente declaró ante la Policía que él, únicamente pudo ver cuando un hombre siguió a Peña González.
Desde una distancia de cinco metros, el vigilante observó cómo el desconocido le lanzó una pedrada, con la cual le golpeó la cabeza y a causa del impacto éste se tambaleó.
Luego el agresor lo agarró de los hombros y con la mano derecha hizo un movimiento y le asestó “algo en el pecho”. Pero eso es todo lo que se conoce.