Desde la casita que sirvió como escenario del crimen, en Colama, las hijas de la víctima Rafaela Narcisa Enríquez Téllez, piden a las autoridades que el caso no quede en la impunidad.

Claman justicia en Colama

Los parientes de anciana asesinada demandan a la Policía que crimen no quede impune “Me voy a ir a morir en mi lugar”, dijo la víctima hace dos años Elízabeth [email protected] Tres hijas de Rafaela Narcisa Enríquez Téllez, asesinada la madrugada del domingo en su casa, ubicada en Colama, Tipitapa, demandaron ayer de las autoridades […]

  • Los parientes de anciana asesinada demandan a la Policía que crimen no quede impune
  • “Me voy a ir a morir en mi lugar”, dijo la víctima hace dos años

Elízabeth [email protected]

Tres hijas de Rafaela Narcisa Enríquez Téllez, asesinada la madrugada del domingo en su casa, ubicada en Colama, Tipitapa, demandaron ayer de las autoridades policiales que profundicen en las investigaciones sobre el crimen cometido en contra de su madre.

“Que se haga justicia, sea quien sea”, sostuvo Damaris Salgado Enríquez, una de las hijas de la anciana, refiriéndose al hecho de que los dos sospechosos detenidos son sobrinos de la víctima.

Ramiro de los Ángeles Salgado Enríquez, de 43 años y Joel Antonio Enríquez Moraga, de 20, son los dos sobrinos de la víctima detenidos como sospechosos.

Haydée Enríquez Téllez, de 58 años, hermana de la víctima, dijo que Enríquez Moraga es hijo de su hermano José, quien sufre por lo ocurrido. A este no le hablan sobre el tema, debido a que “nos da lástima que le vaya agarrar de vuelta la locura”, pues ya ha estado en tratamiento en el hospital psiquiátrico, comentó la señora.

El otro es hijo de una tía de la víctima, por lo que Enríquez Téllez se mostró extrañada que éste haya participado en el crimen, pues lo considera un buen hombre. Enríquez Moraga “era servicial” con la fallecida, según explicó doña Haydée.

“¡Qué iba a esperar yo eso de mis sobrinos!”, refirió la hermana de la fallecida.

CONFIRMAN QUE FUE ESTRANGULADA

El dictamen del médico forense del Instituto de Medicina Legal, doctor Oscar Bravo, confirma que Rafaela Narcisa fue estrangulada; esa fue la causa básica de la muerte. Aparentemente los asesinos lo hicieron con sus propias manos.

El forense establece que la causa directa de la muerte fue asfixia mecánica y trauma cráneo encefálico. Supuestamente los asesinos utilizaron una piedra para golpear a la anciana. Se presume que los investigadores encontraron el arma homicida. Los familiares aseguran que encontraron una piedra ensangrentada y con aparentes huellas de un dedo colocada en un tronco, debajo de un cántaro.

El jefe de Información y Análisis del Distrito Ocho de la Policía, capitán Róger Casco, manifestó que faltan los resultados de los análisis efectuados en el Laboratorio de Criminalística, entre los cuales destacan las muestras de piel tomadas de las uñas de la víctima. Uno de los sospechosos presenta rasguños en el rostro, cuello y un brazo.

Maritza y Clementina Salgado Enríquez, hijas de Rafaela, consideran como cierta la versión de que existe un tercer participante en el crimen.

REGRESÓ PARA QUE LA ASESINARAN

Rafaela Narcisa Enríquez Téllez habitó muchos años en el barrio Pablo Úbeda, en Managua, recordaron sus hijas, pero se hastió del ambiente en que estaba rodeada en su vecindad y determinó regresar a su comunidad.

“Me voy a ir allá, voy a morir en mi lugar”, aseguró Damaris Salgado que les dijo su progenitora hace dos años.

La intención de Enríquez Téllez era encontrar la paz en sus años de vejez.

Salgado lamentó que a su progenitora nunca le sucedió nada en Managua, donde hay más inseguridad, y murió asesinada en la comunidad donde estaba rodeada de parientes. Pablo Enríquez, hermano de la víctima explicó que del dinero de la venta de la vaca, que provocó el crimen, sólo quedaban 30 córdobas.

CRITICAN A VECINOS

Las hijas de Rafaela Narcisa Enríquez Téllez criticaron la actuación de los vecinos de su progenitora. Según dijeron hubo personas que refirieron que escucharon gritar a la víctima cuando esta en su desesperación les pedía que la llegaran a auxiliar y ninguno lo hizo. Damaris Salgado Enríquez expresó que conocen el caso de habitantes que llegaron a asomarse por las rendijas de la humilde casita donde habitaba su progenitora y no la auxiliaron.

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