Perros mudos

Pedro Rafael Gutiérrez Doña Como una noticia de gran trascendencia anunció el nuevo vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua y Obispo de la Diócesis de Granada, Bernardo Hombach, que no iban a permanecer como perros mudos ante los temas políticos nacionales. Pareciera que estos curas no han entendido a estas alturas de su vida […]

Pedro Rafael Gutiérrez Doña

Como una noticia de gran trascendencia anunció el nuevo vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua y Obispo de la Diócesis de Granada, Bernardo Hombach, que no iban a permanecer como perros mudos ante los temas políticos nacionales. Pareciera que estos curas no han entendido a estas alturas de su vida y de su posición, que no les compete a ellos estar —como diría el profeta Isaías— fornicando con los gobernantes, sino predicando doctrina bíblica.

No es el primero de estos religiosos que se desvela por salir en primera plana en busca de protagonismo, en el pasado ya lo hizo con harta frecuencia el líder de la Iglesia el Cardenal Miguel Obando y Bravo, el que lejos de brillar en el ámbito eclesial, corría por el protagonismo político/noticioso.

Cuándo van a entender estos religiosos que su deber como líderes de la Iglesia Católica, su principal visión es el ser humano, visto éste como un ser tripartita a saber; espíritu, alma y cuerpo. No es en primera plana que los queremos ver. Es en las comarcas y comunidades; en los templos y parroquias predicando la verdad, condición necesaria para ser verdaderamente libres.

Pareciera que desconocen las Escrituras por su forma de actuar de continuo y olvidan aquellas manifestaciones eternas como la que dijo Jesucristo de que “su reino no era de este mundo…”, versículo que han eliminado de las escrituras para su propio provecho.

En vez de perros mudos, se han convertido en perros sordos, al haber perdido por su sordera, la obediencia a la Palabra, sacando de contexto un verso para justificar su desvelo por la política.

“Observad las reglas de la equidad, y practicad la justicia: porque la salvación que Yo envío, está para llegar, y va a manifestarse mi justicia”. Así reza el primer verso del capítulo a que hace referencia Hombach, el que resume la esencia del Evangelio, y a la que están obligados a predicar nuestros sacerdotes, doctrina vital que han desoído cual perros sordos, manteniendo a las ovejas descarriadas y en una profunda ignorancia. Hay que “ladrar”, pero siempre se equivocan de dirección, cuando del Evangelio se trata.

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