Bebés y cigarros, alianza fatal

Fumar antes, durante y después de embarazo puede causar malformaciones y muerte Hace décadas se conoce que el consumo de tabaco durante el período de gestación induce a mayor probabilidad de aparición de abortos espontáneos y un incremento de la mortalidad del bebé dentro del vientre o al nacer. El humo del cigarrillo contiene más […]

  • Fumar antes, durante y después de embarazo puede causar malformaciones y muerte

Hace décadas se conoce que el consumo de tabaco durante el período de gestación induce a mayor probabilidad de aparición de abortos espontáneos y un incremento de la mortalidad del bebé dentro del vientre o al nacer.

El humo del cigarrillo contiene más de 2,500 productos químicos. La nicotina y el monóxido de carbono reducen la cantidad de oxígeno que debe llegar a los órganos del feto lo que conduce a alteración en el desarrollo del bebé, además, se producen bajos niveles de vitamina B12 y vitamina C, por lo que son más frecuentes las malformaciones en hijos de madres fumadoras.

Además de lo anterior, se libera la hormona oxitocina, induciendo al parto antes de tiempo y retiene líquidos produciendo aumento de la presión arterial en la madre. La placenta se hace más grande para recibir más oxígeno, con el riesgo de poder desprenderse antes de tiempo o de colocarse mal.

Los cigarrillos light (bajos en alquitrán y nicotina) son igualmente perjudiciales que los cigarrillos habituales.

Los hijos de madres fumadoras, nacen con bajo peso o desnutridos y tienen retardo en el crecimiento (pequeñitos).

Una investigación española publicada en Journal of the American Medical Association, señala que los productos cancerígenos del tabaco atraviesan la placenta y pueden producir alteraciones genéticas en el feto que den lugar a enfermedades como la leucemia infantil y otros tipos de cáncer.

El bebé puede nacer con problemas graves de salud, incapacidades permanentes (parálisis cerebral, retraso mental y problemas de aprendizaje) e incluso morir.

Los bebés parecen ser más nerviosos y más difíciles de calmar y tienen más probabilidades de morir a causa del síndrome de muerte súbita de lactante, que los hijos de madres no fumadoras.

Los bebés expuestos al humo del tabaco sufren más problemas en el aparato respiratorio como bronquitis, neumonía, asma e infecciones en los oídos.

El niño expuesto al humo del cigarrillo en el hogar durante los primeros años de vida, presenta mayor riesgo de desarrollar asma.

El cigarrillo duplica el riesgo de que la mujer presente placenta previa, que es una mala posición de la placenta en el útero, lo que lleva a su desprendimiento y las vidas del bebé y la madre corren peligro debido a la hemorragia excesiva.

También aumenta el riesgo de ruptura prematura de membranas que es la bolsa llena de líquido donde flota el bebé. En estos casos, la mujer puede experimentar la expulsión de líquido de su vagina y da como resultado el nacimiento de un bebé prematuro.

RECOMENDACIONES

Dejar de fumar antes de quedar embarazadas y no fumar durante el embarazo y en el período posterior al parto.

Si la pareja o alguien de la casa fuman, debe dejar de fumar para apoyar a la nueva mamá.

La mujer debe tener conocimientos sobre los efectos dañinos del tabaco en su hijo o hija.

Clínica Sanángel. Teléfono: 277-3556.  

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