Edgardo Jiménez
La visa más famosa del mundo es la norteamericana y por eso muchísima gente daría lo que no tiene por obtenerla. Algunos, buscan el sueño americano, que no es para todos, menos para los latinos. Es verdad que muchos han acumulado una buena fortuna, pero son pocos, en comparación con la gente que llega por ella.
Las personas que lo han logrado es porque son trabajadoras, inteligentes, con mentalidad de comerciante y sobre todo, son honradas y lo pudieran obtener en cualquier parte del mundo. Nadie tiene dinero duradero haciendo trampas.
En esta ocasión le tocó el turno al contralor Argüello Poessy. Le dicen que le niegan la visa, porque está involucrado en actos de corrupción. Aunque no soy amigo de los políticos con inclinaciones partidarias muy fuertes, estoy de acuerdo en el reclamo que hace el señor Argüello, en cuanto pide que le demuestren públicamente cuáles son los actos de corrupción en los que él ha estado involucrado.
El hecho de que un gobierno no permita que cualquiera visite su país, no tiene relevancia. Está en su derecho. En lo que sí hay relevancia es que acusen de un delito y no lo prueben. Toda persona a quien se le impute una acusación, tiene derecho a que se lo demuestren o a una rectificación pública.
El consulado de los Estados Unidos niega infinidad de visas. A unos, como el caso del doctor Argüello, les dicen por qué. A otros, la mayoría, no le dan explicación, pero, se quedan con los cien dólares que les obligan a depositar en un banco, y muchas personas se desprenden de 1,700 córdobas, que tanto necesitan. Con justa razón, Nicaragua debería cobrar también los cien dólares por la visa que soliciten los norteamericanos, se la demos o se la neguemos para que se haga justicia.
Es deplorable que un país poderoso económicamente, le haga esto a Nicaragua y a tantos países pobres de los que se sirve de alguna manera.