Moisés Martí[email protected]
La maquinaria de la empresa mexicana Tradeco ha sido utilizada en cuatro proyectos distintos al de la carretera.
Estos trabajos y los costos que puedan haber tenido no fueron registrados en los avalúos del MTI, confirmó Yader Valle, vocero de la institución.
Los trabajos hechos fueron: construcción de la calle principal de 1,200 metros en la comunidad de Ranchería, la rehabilitación a medias de cuatro kilómetros de caminos en la comunidad de Israel, adoquinado en las calles principales de la ciudadela de Villa Nueva, movimiento y compactación de terrenos para la construcción de un mercadito en la misma comunidad de Villa Nueva, proyecto financiado por la Cruz Roja Nicaragüense.
Andrés Herrera, secretario de desarrollo local de la comunidad de Ranchería, en el departamento de Chinandega, comentó que las cosas con Tradeco se pusieron tan mal que los habitantes de la comunidad incluso secuestraron la camioneta de Lupdones Cortez Ñurinda, supervisor de campo del Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI) y trancaron algunos puntos de la carretera.
En abril de este año, Cortez Ñurinda, en representación del MTI, ofreció dinero a los habitantes de la comunidad a cambio de una autorización para explotar el banco de materiales existente en las cercanías.
La comunidad se negó a aceptar el dinero, pero negoció que a cambio de la explotación de 60 mil metros cúbicos de material se les construyera una calle de 1,200 metros de longitud, con cuatro centímetros de base negra y un ancho de 5.5 metros.
Además, la comunidad recibiría un informe sobre la explotación del banco de materiales y se repararía la calle de la plaza, se haría el bacheo del acceso al banco de materiales y a las entradas de la comunidad.
“Los problemas comenzaron cuando ellos (Tradeco) empezaron a sacar material, a explotar el banco y nada de empezar a hacer la calle. Cinco veces les fuimos a decir y aún así no cumplían. Entonces no tuvimos más remedio que dejar las cosas en manos de la comunidad, y los habitantes lo que hicieron fue impedir la continuación del proyecto, no dejaron seguir sacando material y mandaron a pie a este señor Lupdones (Cortez Ñurinda) que andaba bacanaleando por acá, la gente le quitó la camioneta, pero no dejamos que la quemaran”, narró Herrera.
Fue necesaria la intervención de la representante legal del MTI, Ana Cecilia Torres, para firmar un acuerdo formal para que Tradeco hiciera la calle para el poblado.
Los otros problemas se dieron cuando iniciaron la construcción de la calle la que, según Herrera, no cumplía las especificaciones acordadas con Tradeco.
“Ya estábamos hartos de todos esos problemas. Querían tapar el sol con un dedo y con ese mismo dedo nos querían dar atol”, enfatizó.
Mencionó que de todo lo establecido en los acuerdos, lo único que cumplió Tradeco fue la construcción de la calle y eso que a medias, porque finalmente la misma comunidad tuvo que construir los bordes y la cuneta con unas bolsas de cemento que les dio la empresa mexicana.
“No permitieron que hiciéramos el inventario de todo el material que había sacado de allí. Al final ellos mismos nos dijeron que sacaron 82 mil metros cúbicos del banco de material, más del que habíamos acordado y estoy seguro que sacaron aún más de lo que dicen, porque ese banco de materiales fue bastante explotado”, aseguró.
Documentación en nuestro poder establece que los detalles, costos y equipos utilizados en los trabajos de Ranchería no fueron registrados por la supervisión del MTI.
INFORMES ANULADOS
Incluso algunos informes en los que se documentaban los trabajos en la comunidad de Ranchería, en poder de LA PRENSA, fueron anulados por los supervisores del MTI y los de Tec & Idisa, sin que se conozca alguna explicación formal de esto.
Herrera confirmó esta información y comentó que esto fue exigido por los supervisores Cortez Ñurinda y John Cordell cuando se negociaron los acuerdos para devolver la camioneta y otros equipos de Tradeco secuestrados por los habitantes de Ranchería.
“Querían que se reflejara en los documentos que se hicieron varias obras de progreso para la comunidad, pero que no se especificara cuales fueron esas supuestas obras. Tampoco querían poner los costos de los trabajos en Ranchería. Nos pareció raro, porque así podían inventar cualquier cantidad para que se les pagara, la que ellos quisieran o inventar las supuestas obras que quisieran”, opinó Herrera.
LA MISMA HISTORIA, PERO PEOR
En el kilómetro 178 de la carretera se localiza la comunidad de Israel. Definitivamente más pobre y desorganizada que sus vecinos de Ranchería, pero igualmente de descontentos con los trabajos de Tradeco.
Podando sus huertos encontramos a Úrsulo Justiniano Mendoza, activista liberal y coordinador del Comité de Seguimiento de la comunidad de Israel.
Completamente bañado en sudor nos sale a recibir con mucha confianza, contándonos que está teniendo problemas con un gato de monte que se está comiendo sus gallinas, por eso es que está chapeando su huerta
Cuando le explicamos que queremos hablar de los arreglos que se hicieron con Tradeco, suspira bastante cansado y dice primeramente: “Esa gente sólo fue problemas para nosotros”.
Igual que en Ranchería, Lupdones Cortez Ñurinda y John Cordell ofrecieron dinero a la comunidad a cambio de la autorización para explotar el banco de materiales.
En una asamblea llevada a cabo en la casa de Úrsulo Justiniano Mendoza la gente se negó y negoció con la empresa que a cambio de la autorización les rehabilitaran ocho kilómetros de las calles del poblado, lo que incluía la reparación de las alcantarillas.
Tradeco tenía derecho a sacar hasta 60 mil metros cúbicos de materiales a cambio de las obras para la comunidad. El acuerdo se hizo en abril del año pasado.
Casi año y medio después, el resultado del acuerdo con Tradeco para Israel fueron solamente 4.5 kilómetros de calles rehabilitadas y un pequeño campo de beisbol acondicionado. Eso sí, el banco de materiales de la comunidad casi fue explotado en su totalidad.
“Ni siquiera se dignaron a tapar los grandes hoyos que dejaron cuando sacaron todo el material. Todo lo dejaron desbaratado. Yo estoy seguro que sacaron más de los 60 mil metros cúbicos. En ese banco ya no queda nada”, dice resignado, con un típico acento de campesino nicaragüense, Mendoza.
Documentos en poder de LA PRENSA demuestran que también los informes de los trabajos realizados en Israel fueron anulados por la supervisión de campo del MTI.
Pero en este caso en particular, sólo Lupdones Cortez Ñurinda y John Cordell conocen cuánto se gastó en esos trabajos y cuánto se sacó de materiales.
“No se firmó nada. Todo fue de boca. Aquí nosotros insistimos en eso, pero ellos nos dijeron que no era necesario. Que como era el Gobierno no era necesario que firmáramos nada. No sé sabe cuánto sacaron del banco (de materiales). No quedó registrado nada”, señaló Mendoza.
VILLANUEVA RECLAMA PAGO
En la comunidad de Villanueva, en el kilómetro 187 de la carretera, tampoco recuerdan de buena manera a Tradeco.
El Alcalde sandinista Mariano Alberto Aguilar, vía telefónica, informó que preparan un juicio contra Tradeco por incumplimiento en el pago de los impuestos municipales.
Aguilar comentó que desde el inicio se explicó a los representantes de Tradeco que debían asumir el pago de una serie de impuestos municipales por el uso de terrenos de la comunidad para el resguardo de los equipos, extracción de materiales y otros aspectos relacionados con la construcción de la carretera.
Confirmó que maquinaria de Tradeco estuvo trabajando en un proyecto de adoquinado en el casco urbano del poblado y en el movimiento y compactación de tierras en el sitio donde se construirá un pequeño mercado donado por la Cruz Roja Nicaragüense.
“No sé cuánto se les pagó por esos trabajos, porque ninguno de esos proyectos fue coordinado por la Alcaldía, pero sí le puedo asegurar que los vamos a obligar a que paguen los impuestos que deben”, advirtió el Alcalde.