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Toni Frisch es el delegado mundial de Ayuda Humanitaria de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (Cosude), y Jefe del Cuerpo Suizo Ayuda Humanitaria.
Desde el año 2001 maneja 250 millones de dólares anuales para decidir cómo y a qué países ayudar tras los desastres más grandes del mundo.
Frisch considera a Nicaragua como un blanco de todos los desastres. Por esa razón está convencido de que el país debe saber avanzar en las medidas de prevención y atención de desastres.
¿Cuál es la prioridad del Cosude en cuanto a la ayuda humanitaria, la preparación o asistencia?
La ayuda inmediata, por ejemplo en Pakistán (un mes atrás), necesitó asistencia en coordinación, logística, puestos de bienes de ayuda, bienes de socorro, y además va a ser necesaria la reconstrucción, todo es bajo la dirección de la ayuda humanitaria. La prevención como parte de la ayuda humanitaria es tal vez de un diez por ciento.
Pero se sabe que el Cosude en Nicaragua enfatiza mucho en la prevención ¿Es así?
Es así. La primera vez que estuve aquí, inmediatamente después del tsunami (1992), nos dimos cuenta de que su gobierno quería hacer un programa de atención y de alarma por el tsunami, y eso hicimos, hay mucho interés a nivel de la comunidad y de las instituciones, y por eso estoy convencido de que es una buena condición de la colaboración.
¿Qué percepción tiene de Nicaragua en temas de desastres?
Nicaragua tiene toda clase de desastres, y es una gran responsabilidad de parte del Gobierno, las instituciones y del público en general, defenderse y prepararse mejor, porque es una gran pérdida de vidas humanas, de fuentes económicas y de trabajo. Pero se hicieron grandes progresos dentro de los años pasados, eso es muy importante.
Son 25 años de ayuda. ¿Qué importancia tiene Nicaragua para el Cosude?
En los países centroamericanos la colaboración es muy importante porque se puede trabajar a nivel regional, local, y se pueden aplicar esas buenas experiencias en otros países.
¿Cómo está el mundo en temas de gestión de riesgos?
El tsunami (ocurrido en Asia en diciembre del 2004) ha alertado a mucha gente, las Naciones Unidas, los países afectados, están hablando de este tsunami, no hay que olvidar las otras catástrofes, por eso hay que ver y hacer estudios integrados de los riesgos y de las posibilidades de destrucción de los desastres, es importante saber dónde vamos a concentrarnos en el trabajo.
Acabamos de pasar la temporada más activa de huracanes. ¿Va a ser más difícil este trabajo?
Va a ser mucho más necesario en el futuro, hay más atención de la que hubo antes, los pueblos y los gobiernos se pueden preparar mejor todavía.
Es importante que los medios de comunicación se interesen en pasar este mensaje, por ejemplo: fui a visitar la zona de Masachapa, donde hubo el tsunami, ahí es muy importante para la gente saber cómo debemos prepararnos, y además para el turismo, ellos claramente quieren evitar que haya turistas por el peligro del tsunami, pero hay que verlo al revés, hay que decir: estamos tratando este riesgo con seriedad, con un sistema simple de alerta se puede decir: vengan, aquí están seguros.
¿Cómo mira la gestión de riesgo en Nicaragua?
Mejoró mucho, visité el Ineter (Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales), y estoy convencido de que la atención y la responsabilidad se mejoró mucho en pocos años, creo que en esta dirección se va a continuar.
Hay que prepararse y vale la pena, es importante idealizar programas muy sencillos: preparar a las comunidades para la respuesta, los bomberos, la Cruz Roja, ellos deben saber mejor todavía qué hacer. Tal vez necesitan un entrenamiento, adiestrar perros de rescate, comprar equipos para que puedan trabajar en los municipios, y estas acciones muy puntuales muestran a la comunidad que ahí se hace algo.