- Menor acusado de asesinar a un agente de la DEA en Honduras, cumplió su palabra
Octavio Enrí[email protected]
Lo dijo, pero era difícil creerlo. “Esta celda me da risa”, advirtió en esa ocasión a la revista Magazine de LA PRENSA, primer medio en entrevistarlo. Le habían construido una mazmorra fuerte y lo mantenían esposado, incluso cuando le estaban enseñando a leer. Un vigilante se fijaba en sus movimientos desde una torre sobre el cuarto de encierro, que lo hacía ver como un Hannibal Lecter, a pesar de sus 13 años.
No se trata de una exageración. El propio secretario de seguridad de Honduras, Oscar Álvarez, un día calificó a Herlán Fabricio Colindres Ramírez como una verdadera máquina de matar, pues era acusado de asesinar a 16 personas —el último, el agente de la DEA, Timothy Michael Markey—, unos crímenes que no iban con la imagen de aquel joven que empezó a ser conocido entre la población hondureña con un sobrenombre que luego se convirtió en sinónimo de miedo: “El Chelito” o “El Siniestro II”.
Las autoridades de Honduras informaron que este muchacho escapó de nuevo (cinco veces lo había hecho antes), tras cuatro meses de reclusión, del Centro de Rehabilitación Renaciendo de Támara, a unos 20 kilómetros al norte de Tegucigalpa donde hay 156 jóvenes detenidos. Se cree que para lograrlo contó con el apoyo de otros menores, según dijo a la Asociated Press el comisario Napoleón Nazar, director general de Investigación Criminal.
La semana pasada “El Chelito” fue visitado, según informó la agencia, por la Primera Dama de Honduras, Aguas Ocaña, pues el muchacho había denunciado a la prensa local que la Policía lo torturaba y mantenía esposado todo el tiempo.
“El Siniestro II” huyó de Renaciendo en agosto, pero fue recapturado poco después cuando pedía aventón en la carretera, tras zafarse una de sus manos de las esposas y cortar con una lima los barrotes de metal de su celda, pese a que era vigilado por seis guardias según AP.
Luego de ese escape, el Gobierno hondureño construyó una celda especial para él de seis metros cuadrados, paredes de ladrillo y baño privado. Los registros policiales indican que “El Siniestro II” fue miembro de una banda conocida como “Los Puchos”, que dirigió inicialmente Erick Wilson Martínez “El Siniestro”, conocido por su crueldad y asesinado el 24 de diciembre del año pasado. Fue entonces cuando Herlán Fabricio asumió la banda que tanta mala fama le daría entre la población hondureña. Cuando el equipo de Magazine preguntó por él en Honduras, un poblador dijo: “¿Qué? ¿El Chelito? Es tan conocido como el Presidente”.
«CHUPA SANGRE»
“Sólo estoy esperando salir de la cárcel para chupar la sangre a los jueces y matar a todos los periodistas”, dijo alguna vez en una conferencia de prensa. Sin embargo, en la entrevista con Magazine sostuvo que no había matado a nadie: “Es cierto que yo soy pícaro, pero no sé de qué me están hablando, porque yo no he matado a nadie”.