Alejandro García
Es bueno estar enterados que nuestro país está ahora más propenso a sufrir desastres naturales de parte de huracanes y terremotos. Con esto no se trata de alarmar a la población, sino de prevenirla. Sin embargo hace poco vi en un programa de televisión disertar al arquitecto Alfredo Osorio Peters dando explicaciones interesantes con respecto a cómo poder prevenir mínimos daños en los techos y vigas si nos ataca un huracán tipo Wilma, Katrina o Beta —del que por gracia de Dios nos salvamos a medias—, en futuras y viejas construcciones, ya sean casas, edificios públicos y privados, hospitales, escuelas, aeropuerto, etc.
El arquitecto explicó técnicamente que en los techos de todas las construcciones deben ponerse clavos en las láminas que se clavan en las vigas y el techo con una distancia de 10 centímetros de distancia uno del otro, para por lo menos resistir un huracán con 300 kilómetros de fuerza. Además de sujetar en las vigas con dobleces de las mismas láminas a las vigas que sujetan la estructura y clavarlas, para que no las vuele por los aires con la fuerza del huracán.
Recordó que una lámina disparada con esa fuerza es una arma mortal porque decapita a cualquier persona. También aconsejó el señor Osorio que deberían de tener las ferreterías listas láminas de plywood por si acaso se necesita proteger ventanas puertas, etc., claro cada quien mediría y cortaría a sus medidas.
Ojalá así como al nica le gusta tanto la política, que se prepare para futuros desastres naturales, porque así como se ha visto en el mundo no somos la excepción. Dios proteja a Nicaragua. Roguemos porque el Gobierno que esté de turno tenga una visión más clara de cómo prevenir realmente un desastre como han sufrido otros pueblos y que también ya hemos sufrido.