Luis Solórzano
Toda la historia política de Nicaragua es una tragedia, por eso los países vecinos y en particular la organización de Estados Americanos (OEA) ha tenido que venir en nuestra ayuda, la cual es llamada por algunos como intervención. Yo diría que es cooperación. Me pregunto qué sería de Nicaragua si no contáramos con la cooperación del organismo regional OEA.
Cuando Somoza, la OEA condenó ese régimen dictatorial. Cuando el sandinismo, con la ayuda de la OEA Ortega tuvo que aceptar la celebración de elecciones en 1990, por lo que se necesitó de toda esa cooperación para el retorno de la democracia en Nicaragua.
Ahora nos encontramos ante otra crisis, que es consecuencia del pacto Ortega-Alemán y que no ha podido resolverse. Por lo tanto, es indispensable la cooperación de la OEA y los gobiernos de Centroamérica que hacen todos los esfuerzos para apaciguar las aguas turbulentas que pretenden hacer colapsar la joven democracia he interrumpir el orden constitucional.
Los buenos nicaragüenses tenemos que agradecer la cooperación de la OEA y en particular a su secretario general, José Miguel Insulza y su representante especial Dante Caputo, quienes utilizando su habilidad diplomática tratan de solucionar la crisis que vive nuestra patria Nicaragua. También tenemos que agradecer a los presidentes de Centroamérica por su solidaridad con Nicaragua.
Estados Unidos también se ha solidarizado con Nicaragua, a través de las declaraciones de sus embajadores, las visas suprimidas a miembros de la cúpula del PLC y algunos funcionarios, y las más recientes declaraciones de Oliver Garza y del Secretario de Estado adjunto, Robert B. Zoellick.