Edgard Rodríguez [email protected]
De pronto, el bateador errático y a menudo subestimado, estaba en la cumbre. 12 organizaciones lo habían observado en su natal República Dominicana y no había satisfecho sus expectativas. Fue entonces que apareció Omar Minaya, en aquel instante scout de Texas, y decidió arriesgar 3 mil dólares. Lo firmó.
Pero en 1998, Sammy Sosa tenía enloquecido al mundo del beisbol y enfrascado en una electrizante batalla con Mark McGwire, hizo que los aficionados resentidos con la pelota de Ligas Mayores tras la huelga de 1994, aplacaran su ira y vinieran a los parques a apreciar el duelo de los cuadrangulares, que contribuyó bastante para recapturar la credibilidad de los fanáticos.
Luego sin embargo, vinieron lesiones en la espalda y la cadera que tuvieron un profundo impacto en su desempeño en el homeplate.
Sosa desapareció de los principales lideratos ofensivos y de las portadas de las revistas. Incluso, su relación con los Cachorros y sus aficionados se agrietó tanto, que salir del Wrigley Field dio la impresión de ser la mejor decisión para todos.
Por cuarta temporada sucesiva, las cifras de Sosa han decaído. Este año incluso fue miserable con Baltimore. Bateó .221, con 14 jonrones y 45 remolques en 380 turnos. Su defensa continuó desplomándose y su brazo perdió potencia y precisión.
¿Qué pasó con Sosa? ¿Ya no tiene punch? ¿Acaso los rumores en torno a que consumía esteroides son ciertos?
Sólo con el tiempo tendremos esas respuestas, pero algo sucede. Sosa ha seguido trabajando duro. Tanto que en Baltimore lo consideraron un modelo por sus hábitos de trabajo, pero no respondió.
Ahora se presume que Minaya, gerente general de los Mets, podría volver al rescate de Sosa, quien aunque en el crepúsculo de su carrera, se resiste a admitir que su brillo se marchitó.
El 12 de noviembre llega a 37 años, una edad en la que Hank Aaron echaba humo. Y aún cuando Sosa no bateara un cuadrangular más, tiene asegurado su lugar en la historia y en Cooperstown. Es el quinto mayor jonronero con 588 toletazos, 9 veces superó la barrera de los 100 remolques, en 11 ocasiones bateó más de 30 tablazos y en 4 oportunidades terminó sobre los .300 de average.
DETALLES
La polémica originada tras la renuncia de Theo Epstein, el gerente de los Medias Rojas está encendida y los medios de Boston han enfilado sus cañones hacia Larry Luchino, el presidente del club.
Se asegura que Epstein estaba a punto de firmar la extensión contractual cuando el diario Boston Globe publicó una columna en la que se revelaban detalles internos de la relación entre el presidente y gerente del equipo. El periódico citó “fuentes de la liga”. Epstein dijo que la fuente es Luchino y ha renunciado al trabajo con el que soñó toda su vida.
Los Mets están interesados en Rafael Furcal, quien de acuerdo a su agente no tendría problemas en moverse a segunda y dejar a José Reyes en el short. De concretarse la firma, estos dos quisqueyanos formarían el combo más veloz y dinámico en torno al segundo costal.
La tropa de Nueva York aún tiene a Kaz Matsui y un año pendiente por 8 millones de dólares. También está el prospecto Anderson Hernández, pero Furcal es una tentación que quizá Omar Minaya no dejará escapar.
En el equipo del Escogido, Furcal juega tercera y Neifi Pérez el shortstop.