Escuelas y templos de Bilwi sirvieron como refugio temporal para miles de atemorizados costeños.

Bilwi se salvó de tragedia gigante

osé Adán Silva y Heberto Jarquí[email protected] Si el huracán Beta no hubiese cambiado su trayectoria a la medianoche de ayer y hubiera impactado a Bilwi como se esperaba, podía haber provocado una tragedia de holocausto, con más del 85 por ciento de las casas destruidas y cálculos de 10 mil muertos, cifra que las autoridades […]

osé Adán Silva y Heberto Jarquí[email protected]

Si el huracán Beta no hubiese cambiado su trayectoria a la medianoche de ayer y hubiera impactado a Bilwi como se esperaba, podía haber provocado una tragedia de holocausto, con más del 85 por ciento de las casas destruidas y cálculos de 10 mil muertos, cifra que las autoridades no quisieron revelar en su momento para no provocar pánico.

Puerto Cabezas ya ha vuelto a la normalidad y ayer los milesde refugiados regresaban a casa.

Quizás los 60 mil habitantes de Bilwi no sepan cuán cerca estuvieron de una calamidad de dimensiones catastróficas si el huracán Beta hubiese arribado a esa ciudad, tal y como lo pronosticaban los expertos.

El ministro de Gobernación, Julio Vega Pasquier, admitió ayer que tras una evaluación a las condiciones de vida de los porteños y a la infraestructura de la ciudad, posiblemente el 85 por ciento de las aproximadamente 20 mil viviendas del municipio de Puerto Cabezas hubieran sido arrasadas por los vientos del impredecible.

Otros de los funcionarios que estaban presentes en esta ciudad al momento en que se esperaba el impacto del huracán, filtró de manera extraoficial un cálculo siniestro de las pérdidas de vidas humanas que, en el peor de los escenarios, hubiese provocado Beta si no se hubiese desviado en su endiablada ruta.

“SóLO DIOS SABE”

Un grupo de expertos en desastres naturales de la Organización de Naciones Unidas (ONU) que apoyaba a las autoridades nacionales en Puerto Cabezas, tras un intenso recorrido por toda la zona y tras evaluar la infraestructura de la ciudad, consideró que de haberse dado el impacto en Puerto, al menos 10 mil personas hubieran fallecido.

“No era un dato para revelar, porque hubiera provocado un pánico terrible y en realidad sólo Dios sabe cuántos muertos hubieran quedado aquí”, dijo el funcionario, quien admitió que existía entre las autoridades profunda preocupación por las posibles pérdidas de vidas humanas.

La preocupación se basaba en varios aspectos fundamentales: la infraestructura de la mayoría de casas de Puerto Cabezas o Bilwi (en miskito) es precaria por su construcción de madera y zinc, encajadas en pilares de madera y asentadas sobre terrenos húmedos y pantanosos.

A ello se sumaba la apatía de gran parte de la población por buscar un refugio seguro a pesar de estar en zonas de alto riesgo, a orillas de cauces, ríos y costas marítimas.

De una población estimada oficialmente en 60 mil personas, apenas 10,620 buscaron refugios. Los demás se atrincheraron en sus casas y apenas reforzaron puertas y ventanas con clavos, madera y sacos de arena.

DESAPARECIDOS

Aunque Beta esquivó Puerto, una embarcación con sus cuatro tripulantes que se ocupaban de labores de evacuación, desapareció por momentos en las olas embravecidas del mar Caribe y una anciana murió de infarto al enterarse de la cercanía del huracán.

El sábado en horas del mediodía, a unas 20 millas náuticas de Bilwi, naufragó la embarcación Lady Alice, que era capitaneada por Anthony Willys Henry, de 19 años, quien iba acompañado por su hermano William de 21 años y dos marineros no identificados, quienes se dirigían a la comunidad de Sandy Bay a evacuar habitantes amenazados por Beta.

La madre de Anthony y William, Cecilia Williams Evans, pidió entre sollozos el apoyo de la Fuerza Naval del Ejército y a dueños de barcos privados para que le ayuden a localizar a sus hijos y otros tripulantes.

En la zona de Belén en la costa atlántica de Honduras, cerca del Cabo Gracias a Dios (Nicaragua), radioaficionados locales informaron a emisores hondureñas del rescate de cuatro náufragos que se supone sean los que se extraviaron en Nicaragua.

La información no estaba confirmada pero los informes decían que los rescatados salieron por mar de la costa atlántica de Nicaragua para llevar víveres a pobladores afectados por el huracán Beta.

MUERTA DE MIEDO

En tanto, la noche del sábado en el barrio El Muelle, de Puerto Cabezas, la señora Ernestina López Jacobo, de 70 años, falleció de un infarto cuando se enteró a través de una radioemisora sobre la cercanía del huracán Beta.

Ayer, el Comité de Emergencia Regional de la RAAN suspendió el estado de alerta roja y orientó el retorno de 10 mil 600 evacuados a las comunidades de Karatá, Wawabar, Sandy Bay y Maniwatla.

Del mismo modo, miles de refugiados de Bilwi comenzaron a volver con sus enseres a sus hogares y las iglesias se llenaron de feligreses que deseaban agradecer al Creador porque no se produjo la tragedia.

La mayoría de misas en las iglesias católicas fueron en acción de gracias por el desvío del fenómeno meteorológico, y tras una intensa espera nocturna Puerto volvió a la normalidad pero con un poco de desvelo.

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