Hiroko Tabuchi TOKIO/ AP
Los planes para reordenar las fuerzas militares estadounidenses en Japón generaron protestas el domingo y una fuerte oposición de funcionarios locales y grupos civiles, que consideran que más soldados deberían abandonar el país.
Criticaron asimismo la decisión de trasladar a los soldados norteamericanos de una población a otra, dentro de Japón.
En la isla de Okinawa, en el sur del país y donde se encuentra la mayor parte de los 14,460 infantes de la marina estadounidense apostados en Japón, grupos de activistas reunieron a unas 5,000 personas para protestar por los crímenes, el ruido y la contaminación relacionados con las bases militares.
Demandaron, además, que abandonen esta nación más soldados estadounidenses, y no sólo los 7,000 incluidos en el plan.
Las manifestaciones también se realizaron en Yokosuka, en las afueras de Tokio, donde Estados Unidos planea establecer un portaaviones de propulsión nuclear, y en la región occidental de Japón.
Un día antes, Washington y Tokio acordaron fortalecer la cooperación militar, reducir la cantidad de marines en Okinawa y concederle a Japón más responsabilidad en las tareas de seguridad de la región del Pacífico.
No podemos aceptar un plan que simplemente traslada la carga de las bases estadounidenses dentro de Japón, expresó el gobernador Sekinari Nii del Estado de Yamaguchi, donde está emplazado otro importante contingente de soldados norteamericanos.
El plan estadounidense contempla trasladar un portaaviones y escuadrones aéreos desde Tokio a Iwakuni, en el Estado de Yamaguchi.
El alcalde de Iwakuni, Katsusuke Ihara, manifestó que su ciudad no participa en la toma de decisión.
Japón y Estados Unidos han tomado una decisión unilateral, sin consultar nada con las comunidades locales, declaró Ihara. Insto al Gobierno japonés a dar una explicación, escuchar la opinión de los residentes locales, y negociar.
El plan contempla también la transferencia de unos 7,000 marines desde Okinawa a la isla de Guam, territorio estadounidense en el Pacífico.
El gobernador de Okinawa, Keiichi Inamine, criticó anteriormente los planes de trasladar una estación aérea de una parte de su Estado a otra. Dijo que quería que todas las bases estadounidenses se fueran de Okinawa.