- Otra tormenta en el camino del mandatario estadounidense
AFP
WASHINGTON.- Debilitado políticamente desde hace varias semanas por las consecuencias del huracán Katrina y la guerra en Irak, sumadas a un escándalo político-judicial que amenaza a la Casa Blanca, el presidente norteamericano George W. Bush sufrió un nuevo revés el jueves, con la retirada de su candidata a la Corte Suprema.
A pesar de que lo niega, al aceptar el retiro de su candidata a la Corte Suprema, Harriet Miers, el Presidente da la impresión de haber cedido a su base electoral conservadora y ultra-religiosa, que se resistió virulentamente a la propuesta de Bush.
Esos grupos, artesanos de la “revolución conservadora” cuyo denominador común es a menudo una firme oposición al derecho al aborto, militan desde hace años para que la Corte Suprema, donde hay nueve jueces vitalicios, se incline definitivamente por sus posiciones. Tras haberse movilizado masivamente en favor de la reelección de Bush en 2004, estiman que se les “debe” tal desplazamiento.
Dado que en la división de poderes de la democracia estadounidense, la Corte Suprema tiene la última palabra en los debates sociales, desde el aborto a la eutanasia pasando por el derecho de las minorías, los magistrados de la Corte Suprema modelan de alguna manera la sociedad durante una generación o más, mientras que el mandato presidencial es a lo sumo de ocho años.
Algunos expertos estiman que el momento en que se anunció el retiro de Harriet Miers está vinculado a otros “casos” en curso en Washington, que de alguna manera ejercen presión sobre la Presidencia.
UN CABO SUELTO
Algunos expertos estiman que el momento en que se anunció el retiro de Harriet Miers está vinculado a otros «casos» en curso en Washington, que de alguna manera ejercen presión sobre la Presidencia.
«El hecho de que hoy o mañana (jueves o viernes) puedan presentarse inculpaciones» en un caso de fuga de información a la prensa que cuestiona a la Casa Blanca «tiene mucho que ver» con el hecho de que el Gobierno «quisiera agradar a los conservadores», estimó este jueves el experto Jeff Greenfield ante la cadena CNN.
El llamado escándalo «Plamegate» tiene en vilo a Washington desde hace varias semanas. Según la prensa, el principal asesor político de Bush, Karl Rove, podría ser acusado tras ser señalado de una filtración a la prensa que bordearía la legalidad.