Caballos

Octavio Lacayo Crespo En referencia a la carta del señor Tito Lagos Bassett, relacionada con los caballos y los desfiles hípicos, veo que está totalmente desinformado. Nicaragua es un país agropecuario en el que por tradición se han criado buenos caballos, así como es también parte de nuestra tradición celebrar las fiestas patronales con un […]

Octavio Lacayo Crespo

En referencia a la carta del señor Tito Lagos Bassett, relacionada con los caballos y los desfiles hípicos, veo que está totalmente desinformado. Nicaragua es un país agropecuario en el que por tradición se han criado buenos caballos, así como es también parte de nuestra tradición celebrar las fiestas patronales con un desfile de caballos.

El que tiene caballos lo hace por afición igual que el que tiene gallos o perros, no creo que eso sea malo. Por el contrario, el que ama a los animales ama también la tierra y a la naturaleza que es lo más grande que Dios nos dio.

Los costos de los caballos son variables, hay pocos que llegan a valer los precios que el señor Lagos dice que valen. De igual forma, sobre el mantenimiento, los caballistas casi todos tenemos pastos y alimentos para nuestros animales y compramos únicamente los balanceados. Si mantener un caballo costase 500 ó 1,000 dólares por mes nadie tendría caballos en este país.

Las organizaciones y asociaciones de Caballistas y Criadores en Nicaragua son totalmente privadas, igual que las asociaciones de Criadores de Ganado Bovino, con la particularidad que algunas asociaciones de caballos dan dinero a instituciones de caridad cuando les quedan algunos fondos que se recogen en los eventos que ellos organizan.

Como vivimos en un país libre, todo ciudadano tiene derecho a tener lo que le plazca si lo puede costear con el fruto de su trabajo. La industria que se mueve alrededor del caballo es importante, los caballos son fuente de trabajo para muchas cabezas de familia que trabajan como entrenadores, herradores, cuidadores, veterinarios, etc. y también en el comercio.

A nuestro pueblo le gustan los caballos y prueba de eso es la cantidad de aficionados que asisten a los desfiles y eventos hípicos, una cantidad de gente importante, que llega para divertirse, entretenerse y participar de la celebración de su fiesta local. Esto no es cosa de ricos y pobres, el caballo es pura afición, montan los ricos y los pobres juntos porque el caballo tiene la virtud de juntarlos por la afición que comparten.

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