- Muchas personas fracasan en su determinación de perder peso. Asegúrese de no estar entre ellas
¿Se cuenta usted entre las personas que cada día se dicen: “mañana me pongo a dieta”? ¿O acaso está entre quienes han probado todas las dietas posibles sin obtener resultados o entre quienes se matan de hambre para volver a recuperar el peso perdido en unos cuantos días?
Si usted es una de esas personas que relaciona dieta con fracaso seguramente algo está haciendo mal. Descubra cuál es su error y corríjalo para perder peso de una manera saludable y lograrlo con mucha determinación.
Antes de iniciar una dieta es recomendable analizar una serie de factores, iniciando por identificar si el sobrepeso es circunstancial o no, dice María Luz André, especialista en nutrición y medicina natural.
Aconseja identificar las pautas alimenticias y conocer el error con las dietas para poner remedio a tiempo.
Entre los errores más comunes enumera el comer a deshoras e ingerir alimentos que no sacian.
Una persona que tiene la costumbre de “picar” haciendo dieta, podría incrementar esa práctica, por lo que deben estudiar las circunstancias en las que lo hace y tratar de eliminarlas.
Otra práctica común es saltarse comidas de obligado cumplimiento. El error es pensar que dejando de comer algún tiempo de comida, ayuda a adelgazar. Pero aunque parezca paradójico, “no hay nada más lejos de la realidad”.
La especialista aconseja nunca olvidar el desayuno porque ayuda a atenuar el hambre y a controlar mejor la ingesta de alimentos a lo largo del día.
El desayuno es la comida más importante del día porque proporciona la energía necesaria para las actividades del trajín diario y, además, con él termina el ayuno que se ha mantenido a lo largo de la noche, activando nuestro organismo.
La determinación y el deseo de la persona que se someterá a una dieta o a un proceso para bajar de peso es de suma importancia.
“En numerosas ocasiones el propio entorno, bajo el manto de la imagen, nos obliga a mostrarnos con unos kilos de menos”, dice la nutricionista. Sin embargo, esta presión no debe en ningún momento obligar a hacer algo sin que se desee realmente. “Lo más importante es tener la conciencia de que se desea bajar por salud y por una decisión personal” y no verlo como un sacrificio.
UNA BUENA COMBINACIÓN
Según André, las dietas no fracasan porque toda dieta que se cumpla brinda algún resultado en el descenso de peso. El problema es que, en general, no se les usa en forma combinada, se hacen por muy poco tiempo o cuando se logra el descenso de peso deseado se deja a un lado la dieta, la actividad física o ambas.
Una excelente combinación para bajar de peso es acompañar la dieta con un poco de ejercicio físico, ya que ayuda a acelerar el metabolismo, mejora la circulación linfática, lo mantiene más activo y facilita que los resultados de una dieta o cambio de hábitos alimenticios se vean más pronto y sean más duraderos.
ES UN PROCESO LARGO
Es fundamental considerar que el tratamiento del exceso de peso es un proceso a largo plazo. Por eso, la dieta debe ser baja en calorías, para lograr un balance calórico que permita bajar de peso quemando grasa, pero también debe ser una dieta nutricionalmente adecuada.
Es decir, que contenga entre el 50 y el 60 por ciento de hidratos de carbono, entre 15 y 20 por ciento de proteínas y entre 25 y 30 por ciento de grasas, explica.
En este sentido, las personas deben saber que mantener un peso adecuado está ligado a la salud, pues la obesidad conlleva muchos problemas y enfermedades como diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y del corazón, agrega el doctor Julio Tórrez, especialista en nutrición biológica.
Los especialistas insisten en que el peso se debe bajar lentamente pues las personas que realizan dietas de manera constante y bajan y suben de peso muy rápido, trastornan su organismo.
¿QUÉ NOS LLEVA AL FRACASO?
Una serie de errores muy comunes nos llevan a fracasar en el intento por adelgazar
No se deje engañar. Recurrir a las “dietas milagro” es tentador. Sin embargo, el fracaso a mediano plazo es casi seguro, pues se recupera el peso anterior e, incluso, más, poniendo en riesgo la salud.
Deje de picar. Si tiene esa costumbre y no la elimina antes de iniciar una dieta, lo único que conseguirá es aumentar esa costumbre que engorda.
Olvide los alimentos que no sacian. Aportan igual cantidad de calorías pero no sacian por lo que al comerlos se sentirá hambrienta, aumentando la dificultad de seguir la dieta.
No deje de comer. Al saltarse alguna comida, nutre incorrectamente el organismo y provoca una sensación de hambre que puede producir una ingesta excesiva en la siguiente comida.
Cuide su salud mental. Una dieta jamás debe venir impuesta por los demás. Se debe iniciar bajo el convencimiento de su propia conveniencia. La ansiedad o la depresión pueden inducir a comer en exceso. En estos casos, lo primero es identificar las causas de estos trastornos sicológicos e intentar eliminarlas, pues pueden dificultar enormemente el cumplimiento de la dieta.
No sea ambiciosa. En general, lo recomendable es perder del 5 al 10 por ciento del peso en un plazo de tres a seis meses. Pero no más.
No siga dietas no adaptadas. Lo que es adecuado para una persona puede no serlo para otra. Los gustos, necesidades, sobrepeso, edad, patologías, etc., son distintos en cada persona.
Determinación. No se desanime. Con cambios realistas y pequeños la meta será más fácil de alcanzar.
¡Cuidado con las dietas milagrosas!
Las dietas que se difunden cada año son cada vez más. Se escuchan nombres tan comunes como La dieta de la alcachofa, La dieta de la avena, La dieta de la luna, entre otras. Es fácil que este tipo de dietas sea utilizada por mucha gente, ya que se publican en revistas de tirada nacional e internacional, periódicos, Internet, libros, radio y televisión.
“Resulta muy difícil frenar este tipo de publicidad y acabar con este engaño que puede resultar muy perjudicial para la salud de quien desea perder peso”, señala la doctora María Luz André, nutricionista y médico natural.
Una de las razones por las que muchas personas fracasan en su intento por bajar de peso poniéndose a dieta es porque siguen estas dietas milagrosas, que prometen adelgazar de forma rápida y sin esfuerzo. El problema es que quienes las ponen en práctica al abandonarlas recuperan más kilos que los perdidos. “A este fenómeno se le conoce como efecto Yo-Yo y no sólo no consiguen corregir los malos hábitos de alimentación sino que acentúan errores”, indica.
Otro elemento que colabora a este efecto Yo-Yo es la evidencia de que las dietas milagrosas no corrigen los malos hábitos de alimentación de la persona, que son los verdaderos responsables del exceso de peso.
Un señalamiento de la nutricionista es que después de haber perdido peso al término de una dieta, aunque no se trata de una dieta milagrosa, las personas se permiten numerosas concesiones o caprichos alimenticios. Con esta práctica, las personas sólo consiguen ganar más kilos que los que lograron perder con la dieta.
La especialista explica que bajar de peso es un proceso a largo plazo por lo que se debe asumir como tal y estar atentos a no dejarse llevar por dietas que proponen caídas abruptas de peso corporal. El ritmo adecuado de descenso de peso es de medio kilo a un kilo por semana. Una disminución de peso superior sólo puede explicarse por la pérdida de masa magra o muscular y no por pérdida de grasa.