- Roy Oswalt busca mostrar el brillo de los Astros
Edgard Tijerino [email protected]
Los Astros de Houston necesitan urgentemente, enviar desde la terrible incomodidad provocada por dos derrotas consecutivas en una serie corta, una señal de vida. Roy Oswalt, el derecho de 28 años que ha sido capaz de ganar 20 juegos, tanto en el 2004 como en el 2005, está claro de eso.
Se trata de socar hoy, o irse a dormir con la soga al cuello. Sólo los Medias Rojas en un asombroso alarde, han podido salirse de la fosa 0-3, en una serie postemporada.
En Houston, confían que el pitcheo hábil, sereno, mortificante y por supuesto de “buen toreo” de Oswalt, evitará el pánico. En los Play Offs, Oswalt presenta balance de 3-0 con 2.11 en efectividad y 19 ponches en 21 entradas y un tercio. Así que, ¿quién mejor que él para un resurgimiento de los Astros?
Claro, hay que ver qué tiene que decir el derecho de 26 años, Jon Garland, ganador de 18 juegos en la temporada, con 1-0 en recorrido completo durante los Play Offs.
Por todo lo que hemos visto, prevaleciendo el ruido de los cañones, la consideración de un duelo de pitcheo, nunca descartable entre dos tiradores de ese calibre, parece poco probable.
¿Se han apagado los Astros?, ¿Les han robado la inspiración?
No, no podemos decir eso frente a suficientes destellos, pero su brillantez no ha sido lo suficientemente intensa para superar a estos crecidos Medias Blancas, que combaten el fantasma que los ha mantenido acorralados por 87 años.
La chispa de los Astros ha sido el novato Willy Taveras, con 4 hits en 7 turnos incluyendo dos dobles y un triple. El muchacho de 23 años, que sólo tuvo dos turnos al bate en septiembre del 2004, es un diablo en las bases. Y el bateador frente a las exigencias, Lance Berkman, impulsador de cinco carreras.
¿Cuál es el gran problema de los Astros? La pérdida de confianza de su rematador Brad Lidge. Los jonrones de Alberto Pujols y Scott Podsednik, han alterado su sistema nervioso y podrían afectarlo, a menos que pueda levantarse de la lona para volver a arremeter como los grandes boxeadores.
Los de Chicago permanecen en pie de guerra. Su pitcheo ha sido vulnerado, pero cambiando metralla se han impuesto, y pueden seguir encendidos. Cinco de sus artilleros tienen tres hits en los dos primeros juegos; su noveno hombre, Juan Uribe, registra 500 puntos; y pese a perder mucha gente en las bases por corrido imprudente, tienen cuatro jonrones.
Con el brazo de Lidge en el taller de reparaciones, Ozzie Guillén espera que el zurdo Neal Cotts y los derechos Bobby Jenks y Cliff Politte, garanticen un sólido apoyo a la rotación.
NO ES DEFINITIVA
Una desventaja de 0-2 de los Astros ante los Medias Blancas, tiene mucho significado por supuesto, pero no es definitiva.
Hay equipos como los Dodgers de Los Ángeles de 1981 y los Yanquis de Nueva York de 1996, que ha reaccionado con cuatro estocadas consecutivas.
Un reto y un sueño para los Astros que iniciaron con pie izquierdo su primera experiencia en una Serie Mundial.