Planeta herido

Fotos y textos: Manuel Esquivel Como la sangre que circula por las venas, el agua que recorre los ríos es la mejor muestra de que el planeta está lleno de vida. Una vida que las personas han desgastado. El planeta está en coma y es por la insaciable ambición del ser humano que no se […]

Fotos y textos: Manuel Esquivel

Como la sangre que circula por las venas, el agua que recorre los ríos es la mejor muestra de que el planeta está lleno de vida. Una vida que las personas han desgastado.

El planeta está en coma y es por la insaciable ambición del ser humano que no se detiene para poseer lo bello que le fue otorgado.

El acelerado desgaste de los recursos naturales ha envejecido al planeta, lo ha vuelto ese anciano que nos parece hermoso cuando desempolvamos, del baúl de la memoria, sus años mozos.

Los regalos no duran toda la vida y así como el ser humano ha protagonizado batallas por territorios, por dinero, por petróleo o por poder, llegará el momento en que la lucha se dé por el agua.

Si no se detiene la destrucción pronto, los regalos de la madre tierra se volverán una herencia perdida, que al pasar las generaciones se desgasta hasta que a los nuevos dueños no les quede nada.

Ahora el planeta convalece, enfermo de contaminación y desgastado por el ser humano que lo verá morir mientras cambia paisajes verdes por montañas de basura que él mismo construyó.

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