- Acusan a soldados de quemar cuerpos de talibanes
EFE
WASHINGTON.- El Gobierno de EE.UU. ha abierto una investigación y considera «muy serias» y «turbadoras» las acusaciones de que soldados estadounidenses prendieron fuego a los cuerpos de dos militantes talibán en Afganistán.
Así lo declaró ayer el portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack, después de que una cadena de televisión australiana emitiera unas imágenes en las que se ve cómo soldados estadounidenses colocan los cuerpos en dirección a la Meca y los incineran en las afueras de Gonbaz, en el sur de Afganistán.
La religión musulmana prohíbe la cremación y considera la profanación de los cadáveres un sacrilegio.
El Departamento de Defensa ha abierto una investigación sobre el incidente y, en un comunicado, el jefe de las tropas de tierra estadounidenses en Afganistán aseguró que el «mando se toma muy en serio todas las alegaciones de comportamiento inadecuado y de conductas inapropiadas».
En su rueda de prensa diaria, el portavoz del Departamento de Estado aseguró que «son denuncias muy serias y, si resultan ciertas, muy turbadoras».
La investigación del Pentágono «seguirá los indicios allí donde conduzcan, y si se encuentra que de verdad ha habido algo inapropiado, los responsables de ese algo inapropiado tendrán que responder por ello», prometió McCormack.
El portavoz insistió en que la política de EE.UU. es tratar los restos de los combatientes «con el mayor de los respetos y de acuerdo con la convención de Ginebra. Nuestro personal militar ha recibido instrucciones muy claras en ese sentido».
Tras subrayar que se trata de «supuestas acciones» porque la investigación se encuentra en curso, McCormack insistió en que «lo que se ve en esa grabación no refleja en absoluto los valores de Estados Unidos o de nuestras tropas».
El incidente puede agravar el resentimiento en los países musulmanes que ya existía tras las denuncias de torturas a presos iraquíes en la cárcel de Abu Ghraib en las afueras de Bagdad y en Afganistán o de profanación al Corán en la base naval estadounidense de Guantánamo (Cuba). Las imágenes fueron captadas por el cámara australiano Stephen Dupont.