- Inicia primer juicio por atrocidades contra iraquíes
BAGDAD/AP
Saddam Hussein, en actitud desafiante, se declaró inocente de asesinato premeditado y torturas, y cuestionó la legitimidad de la Corte al iniciarse ayer el primer juicio en su contra por atrocidades presuntamente cometidas por su régimen.
El proceso se realizó entre fuertes medidas de seguridad en una sala de la antigua sede del Partido Baath.
Saddam, de 68 años, y otros siete miembros de su régimen podrían ser condenados a la horca si se les declara culpables de la masacre de casi 150 chiítas en 1982, en la aldea de Dujail.
Después de leer los derechos de los acusados y los cargos que se les formulan —que incluyen expulsiones y privación ilegítima de la libertad— el juez presidente del tribunal, Rizgar Mohammed Amin, que es un curdo, preguntó a cada uno cómo se declaraba.
Empezó por el presidente depuesto, a quien dijo: “Señor Saddam, adelante. Es usted culpable o inocente?”.
Saddam, que en todo momento tuvo en sus manos un ejemplar del Corán, respondió serenamente: “Dije lo que dije. No soy culpable”, en alusión a sus argumentos previos. Amin leyó la declaración: “Inocente”.
La sesión duró tres horas y fue agitada en todo su transcurso, ya que Saddam discutió constantemente con los jueces. Al declararse un receso, Saddam se paró, sonriente, y pidió salir de la sala, pero cuando dos guardias intentaron tomarlo de los brazos, los apartó bruscamente. Comenzó un forcejeo acompañado por gritos que duró un minuto, y finalmente Saddam pudo salir seguido por los dos guardias, aparentemente ileso.
Al volver del receso, el juez anunció que la audiencia pasaba a cuarto intermedio hasta el 28 de noviembre.
Muchos habitantes de Irak y otros países del Medio Oriente estaban pegados a sus televisores para observar el primer juicio criminal a un líder árabe.
El estrado de cinco jueces escuchará el caso y dará su veredicto en el que podría ser el primero de varios juicios a Saddam por atrocidades atribuidas a su régimen de 23 años.
Se mantuvo en estricta reserva la identidad de los jueces por razones de su seguridad, pero el nombre de Amin fue revelado al comenzar el juicio. La cámara lo enfocaba exclusivamente a él, no a los demás jueces.
Saddam lucía demacrado y parecía caminar con dificultad al entrar a la sala. De barba entrecana, vestía traje gris oscuro y camisa blanca desabrochada en el cuello.
Apenas comenzó la sesión, se puso de pie y preguntó a Amin: “¿Quién es usted? Quiero saber quién es usted?”.
“Yo no respondo a esta pretendida Corte, con el debido respeto a su gente, y reservo mi derecho constitucional como presidente de Irak”, dijo Saddam, sin hacer caso a los intentos del presidente de hacerlo callar. “Tampoco reconozco al organismo que lo ha designado y autorizado a usted ni la agresión, porque todo lo que se ha construido sobre bases falsas es falso”.
Saddam se negó a identificarse formalmente, y por fin Amin le dijo que se sentara. Al leer el nombre de Saddam, Amin agregó el título de ex presidente de Irak. Saddam protestó, y dijo que seguía ocupando el cargo.
POSTERGAN AUDIENCIA
El juez presidente del tribunal, Rizgar Mohammed Amin, leyó a los acusados sus derechos y los cargos en su contra, que son los mismos para todos, y les dijo que de ser declarados culpables podrían ser ejecutados. A continuación, el procurador jefe Jafar al-Musaui expuso una síntesis de las pruebas de cargo.
Hacia el final de la audiencia, el abogado de Saddam, Jaled al-Dulaimi, preguntó los nombres de los testigos de cargo, los que se han mantenido en secreto para evitar las represalias. El juez dijo que al-Dulaimi podía solicitar los nombres a la Fiscalía, pero no aclaró si tenía obligación de revelarlos.
Al-Dulaimi pidió un cuarto intermedio de entre 45 días y tres meses, y el juez fijó fecha el 28 de noviembre para la reanudación.
Los cargos contra Hussein son asesinato premeditado, privación ilegítima de libertad y de movimientos físicos, deportación forzada y torturas.
DESATAN VIOLENCIA
Insurgentes sunitas mataron a 19 personas en Irak el miércoles, el primer día del juicio a Saddam Hussein, entre ellos seis chiítas que hacían cola frente a una fábrica y fueron abatidos frente a sus compañeros de trabajo, informó la Policía. Entre las víctimas del día se contaron tres funcionarios electorales muertos a tiros en Abu Ghraib.