Luis Eduardo Martínez M.CORRESPONSAL /MATAGALPApolí[email protected]
Este fin de semana, monseñor Jorge Solórzano Pérez se convirtió en el tercer Obispo Auxiliar de Managua, y segundo de forma consecutiva, que es nombrado como Obispo de la Diócesis de Matagalpa, territorio al que históricamente la Santa Sede ha otorgado especial importancia y que ha sido como un “trampolín” desde el cual han saltado los últimos tres arzobispos que ha tenido la Arquidiócesis con sede en la capital.
Los Auxiliares de la Arquidiócesis que posteriormente fueron obispos de Matagalpa han sido monseñor Alejandro González y Robleto, en 1931, y monseñor Leopoldo José Brenes Solórzano, en 1991, quienes posteriormente llegaron a convertirse en arzobispos de Managua.
Con su reciente nombramiento como Obispo de Matagalpa, monseñor Solórzano, a la vez, se convirtió en el segundo prelado que asumirá la sede matagalpina después de fungir como Administrador Apostólico de la Arquidiócesis de Managua en períodos de sede vacante. El primero fue monseñor Julián Luis Barni Spotti, quien pastoreó a la feligresía capitalina durante la transición de los arzobispados de monseñor Alejandro González y monseñor Miguel Obando Bravo, entre 1968 y 1970.
DETALLES HISTÓRICOS
Diversos historiadores apuntan que en 1913, el Papa Pío X separó a la Diócesis de León de la Arquidiócesis de Guatemala, creando la Provincia Eclesiástica de Nicaragua, al tiempo que creaba la Arquidiócesis de Managua, la Diócesis de Granada y el Vicariato Apostólico de Bluefields, separándolos de la Diócesis leonesa.
Este cambio fue contemplado en la Bula “Qua luxta Apostolicum Effatum”, del 2 de diciembre de 1913, la cual también establecía que el Arzobispo de Managua debía contar con un obispo auxiliar con sede en Matagalpa. Posteriormente, el 3 de mayo de 1914, fueron consagrados monseñor José Antonio Lezcano y Ortega como Arzobispo de Managua y monseñor Isidoro Carrillo y Salazar como Obispo Auxiliar con sede en Matagalpa.
Posteriormente, el 19 de diciembre de 1924, a través de la Bula “Animarum Salutis”, el Papa Pío XII creó la Diócesis de Matagalpa dándole a ésta un carácter dependiente de la Arquidiócesis, y nombró como el primer obispo matagalpino a monseñor Carrillo y Salazar, quien ocupó el cargo hasta su muerte el 16 de abril de 1931.
Los documentos eclesiásticos señalan que el primer auxiliar de la Sede de Managua había sido monseñor Alejandro González y Robleto, durante el arzobispado de monseñor Lezcano y Ortega.
Cuando en Matagalpa murió monseñor Carrillo y Salazar, en 1931, el entonces auxiliar de Managua, monseñor González y Robleto fue nombrado como el segundo obispo de Matagalpa y ejerció el cargo hasta el 9 de abril de 1938, cuando el Papa Pío XII, a través de la Bula “Munus Supremi Apostolati”, lo trasladó a Managua en calidad de Arzobispo Coadjutor con derecho a sucesión.
Con tal prerrogativa, monseñor González y Robleto se convirtió en el segundo Arzobispo de Managua, al morir monseñor Lezcano el 6 de enero de 1952.
TRASLADAN A GONZÁLEZ Y ROBLETO
Con el traslado de Monseñor González y Robleto a Managua, en 1938, fue nombrado Obispo de Matagalpa monseñor Isidro Augusto Oviedo y Reyes, quien tomó posesión el 14 de abril de 1940, ejerciendo el cargo hasta el primero de junio de 1946, cuando fue trasladado hacia León. Entonces fue nombrado Obispo de Matagalpa monseñor Octavio José Calderón y Padilla, asumiendo el cargo el 3 de mayo de 1947.
Enfermo, Monseñor Calderón y Padilla renunció al Episcopado el primero de junio de 1970, pero dos años antes, en 1968, Monseñor Miguel Obando y Bravo había sido nombrado Obispo Auxiliar de la sede en Matagalpa.
El arzobispo González y Robleto murió el 17 de junio de 1968 y durante el período de sede vacante fue nombrado administrador Apostólico de la Arquidiócesis Monseñor Julián Luis Barni Spotti, quien había encabezado una misión de frailes franciscanos que llegó a Matagalpa en 1951 y quien más tarde sería obispo de varias diócesis del país, incluyendo la de Matagalpa.
EL NOMBRAMIENTO DE OBANDO
Posteriormente, el 5 de marzo de 1970, Obando y Bravo fue nombrado como el sucesor de Monseñor González y Robleto, asumiendo la sede el 4 de abril de ese mismo año.
Mientras que en Matagalpa, monseñor Calderón y Padilla murió el 2 de marzo de 1972 y monseñor Barni, quien fungió como Administrador Apostólico en la transición de los arzobispados de González y Obando, fue nombrado Obispo de la diócesis norteña.
Monseñor Barni fue trasladado de Matagalpa hacia la Diócesis de León el 30 de julio de 1982 y su compañero de la Orden Franciscana, monseñor Carlos Santi, fue nombrado como el sexto Obispo de Matagalpa, cargo que ejerció hasta su muerte el 15 de mayo de 1991.
A monseñor Fray Carlos Santi le sucedió monseñor Leopoldo José Brenes Solórzano, quien fungía como Obispo Auxiliar de Managua. Fue nombrado por el Papa Juan Pablo II el 2 de noviembre y asumió la Diócesis el 19 de diciembre de 1991.
Monseñor Brenes ejerció su labor pastoral en Matagalpa durante 13 años y 3 meses, hasta que en una de sus últimas decisiones, el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Managua, el primero de abril de este año. Monseñor Brenes asumió la sede Arzobispal el 21 de mayo.
Durante el período de sede vacante en Managua, Monseñor Jorge Solórzano fungió como Administrador Apostólico de la Arquidiócesis, mientras que en Matagalpa, el Colegio de Consultores del clero local eligió a monseñor Fray Jesús Humberto Gómez Sánchez, quien se encargará de los detalles para la toma de posesión de Monseñor Jorge Solórzano Pérez, quien el sábado pasado fue nombrado como el octavo Obispo de Matagalpa.