Los restos de Oscar Adolfo Velásquez Pérez son conducidos a su última morada.

Joven perece como buen samaritano

Elízabeth Romero [email protected] Por auxiliar a un amigo un joven encontró la muerte de forma accidental cuando trató de revisar una conexión del sistema eléctrico. Danelia Ruiz, vocera del Distrito Cinco de la Policía, informó que el fallecido respondía al nombre de Oscar Adolfo Velásquez Pérez. El hecho ocurrió en la comunidad Dírita, Ticuantepe, frente […]

Elízabeth Romero [email protected]

Por auxiliar a un amigo un joven encontró la muerte de forma accidental cuando trató de revisar una conexión del sistema eléctrico.

Danelia Ruiz, vocera del Distrito Cinco de la Policía, informó que el fallecido respondía al nombre de Oscar Adolfo Velásquez Pérez. El hecho ocurrió en la comunidad Dírita, Ticuantepe, frente a la escuela que lleva el mismo nombre, según la vocera policial.

Los familiares expresaron a las autoridades que no remitirían el cuerpo al Instituto de Medicina Legal, pues la muerte fue provocada por un accidente. De esa manera, los agentes policiales que se presentaron al sitio únicamente registraron la información del hecho.

“Subió en una escalera metálica, tomó dos varas y un tubo con el cual tocó el alambre eléctrico de 220 voltios”, explicó Ruiz, tras señalar que al rozar los alambres del sistema eléctrico con las varas se provocó un cortocircuito.

El cuerpo de Velásquez quedó tendido en el suelo y según Ruiz, murió en forma instantánea debido a un paro cardíaco.

REGRESABA DE TRABAJAR

Vecinos del lugar lamentaron la tragedia ocurrida, pues según dijeron, el fallecido regresaba de trabajar la tierra, pese a que era un día domingo.

“En ese momento caía lluvia, un amigo le dijo que no tenía energía eléctrica, pues los cables estaban separados, por lo que trató de arreglarlos con la misma vara que trabajaba en el arado y lo impactó”, comentó uno de los vecinos momentos antes de conducir el féretro a su última morada, en el cementerio de Piedra Menuda, distante a unos dos kilómetros y medio de la comunidad de Dírita.

Fue notoria la consternación de Luis Antonio Rosales, a quien los familiares del fallecido identificaron como el amigo que le pidió el favor de que revisara el sistema eléctrico porque llevaba alrededor de un mes de carecer de energía eléctrica.

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