Anielka Pérez PicadoCORRESPONSAL/LEÓ[email protected]
Cada tercer domingo de enero promesantes de todas partes de Nicaragua “invaden” el poblado de El Sauce, unos llegan en carro, otros en buses, pero hay quienes aún conservan la tradición de entrar a la ciudad en carreta haladas por bueyes para festejar al Señor de Los Milagros o Señor de Esquipulas.
MARCADOS POR EL SEÑOR DE LOS MILAGROS
El 18 de octubre de 1723 llegó a El Sauce procedente de Esquipulas, Guatemala, la imagen del Señor de Los Milagros, el pequeño Cristo Negro ha marcado la vida de este pueblo y sus visitantes. A su llegada el poblado, que en ese entonces se llamaba El Guayabal, no contaba con un templo y bajo un árbol de sauce las personas hicieron una ramería para ubicar al Cristo y rendirle culto.
Es hasta en 1828 que construyen una Iglesia, la que en 1984 es declarada Santuario Nacional. Según explica el párroco Francisco Tigerino (con g) la devoción con que el pueblo se vuelca hacia este Cristo permitió que el templo fuera declarado Santuario Nacional.
IMAGEN SE SALVÓ DEL FUEGO
La mañana del 26 de diciembre de 1997 es recordada con mucha tristeza por los pobladores de este municipio, al imponente sol que calentaba el poblado se unieron las llamaradas que salían de la parte de atrás de la Iglesia.
Las llamas consumieron en cuestión de una hora todo el Santuario, gracias a la ayuda del pueblo, el Señor de Los Milagros se salvó del fuego. Hoy la Iglesia está prácticamente reconstruida, “todo el pueblo ha colaborado en la reconstrucción”, destaca el párroco.