BAGDAD/ AFP
Más del 61 por ciento de los iraquíes convocados a votar participaron ayer en el referendo sobre el proyecto de Constitución, en una votación que se desarrolló en condiciones de seguridad aceptables a pesar de ataques armados, sabotajes e intimidaciones.
Alrededor de 15.5 millones de iraquíes llamados a depositar su papeleta sobre el texto constitucional y para poner las bases del nuevo Estado post-Saddam Hussein, federal y descentralizado.
El cierre de la votación fue saludado con tiros de alegría en Bagdad. El escrutinio empezó inmediatamente después, constató un fotógrafo de la AFP.
La participación fue “buena”, sobre todo en el sur chiíta y el norte kurdo, indicó un responsable de la Comisión Electoral, Adel Lamy, sin dar más detalles.
A pesar de las amenazas de grupos extremistas de perturbar la jornada, fundamentalmente de la rama iraquí de Al Qaeda, no hubo ningún ataque mayor contra los electores como en las legislativas del 30 de enero, ensangrentadas por numerosos atentados suicidas, especialmente en Bagdad. Ese día se produjeron 36 muertos y decenas de heridos, la mayoría en la capital.
Pero esta vez las mujeres distribuían pasteles y dulces a los niños, cerca de los oficinas de voto, con la voluntad de celebrar “la victoria del sí”, que estiman casi asegurada.
“Nuestra Constitución se ha adoptado, muerte a los baasistas”, coreaba la multitud refiriéndose al antiguo partido del derrocado Saddam Hussein, en una zona donde el joven jefe radical Moqtada Sadr está fuertemente implantado y la práctica totalidad de electores dicen haber votado favorablemente.
BUSH CELEBRA
El Presidente de Estados Unidos, George W. Bush, celebró también el referendo constitucional nacional en Irak, como “un crucial paso hacia adelante” por la democracia en el devastado país, al margen del pronunciamiento en particular sobre la nueva Carta Magna.