Julissa M. Sánchez Hernández
Creo que si la población tuviera la oportunidad de escoger cuáles diputados pueden seguir en la AN, ninguno se mantendría en su puesto, pues trabajan poco y ganan mucho, algunos de ellos ni siquiera estudiaron y no saben lo que es desvelarse para presentarse a examen o recibir clases con la esperanza de ser un profesional y servir a la Patria.
El pueblo está cansado de los diputados, de oírlos y verlos por años en el mismo asiento. Me pregunto, ¿cuántos de ellos cantan las notas sagradas de nuestro Himno Nacional? ¿Qué sentirán cuando miran nuestra Bandera? ¿Se sentirán orgullosos de ser nicaragüenses? Ellos hablan de Sandino y Zelaya, pero obedecen a Ortega.
El problema de Nicaragua no es liberar al señor Arnoldo Alemán o encarcelarlo. El problema de los nicaragüenses es el desempleo, la falta de medicamentos, los niños de los semáforos, los campesinos, los analfabetas, la energía, el transporte, las universidades. Todo esto debería ser tema de agenda en la Asamblea y prioridades a resolver.
Y cuando exista un Poder Judicial limpio y transparente, un Poder Judicial apolítico, entonces que desaforen a los ministros. Ya es hora de que vivamos en soberanía y democracia, lejos de la corrupción, que trabajemos por una Nicaragua mejor, para que sea un país ordenado donde permanezca la paz y la hermandad.