“No hay voluntad para resolver problemas”

Hijo de uno de los más prominentes artistas del país, de quien lleva el mismo apelativo, Erwin Krüger asegura que en su puesto de presidente del Cosep, que asumió hace más o menos un mes, pretende inyectarle más “empresarialidad” a la organización que aglutina a la cúpula empresarial del país Luis Núñez Salmeró[email protected] Roman, Times, […]

  • Hijo de uno de los más prominentes artistas del país, de quien lleva el mismo apelativo, Erwin Krüger asegura que en su puesto de presidente del Cosep, que asumió hace más o menos un mes, pretende inyectarle más “empresarialidad” a la organización que aglutina a la cúpula empresarial del país

Luis Núñez Salmeró[email protected]

Roman, Times, serif»>entrevista – Erwin Krüger, presidente del Cosep

“No hay voluntad para resolver problemas”



Hijo de uno de los más prominentes artistas del país, de quien lleva el mismo apelativo, Erwin Krüger asegura que en su puesto de presidente del Cosep, que asumió hace más o menos un mes, pretende inyectarle más “empresarialidad” a la organización que aglutina a la cúpula empresarial del país

Luis Núñez Salmerón
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El 8 de septiembre Erwin Krüger asumió su cargo como presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), en medio de una situación política tensa, amenazas de huelgas y desaforaciones de ministros en curso. Aún así considera que el papel de esta organización debe estar enfocado más a los problemas empresariales.

Fue Ministro de Cooperación Externa del gobierno de doña Violeta Barrios de Chamorro y durante este período se logró las primeras negociaciones de la deuda externa nicaragüense, que significó una primera condonación de seis mil millones de dólares.

Fue una época de fuertes tensiones sociales y políticas, caracterizada por enfrentamientos callejeros, grupos armados que se resistían a desmovilizarse y sobre todo de una fuerte desconfianza entre todos los actores. Sin embargo, se lograron avances en el entendimiento de los sectores en conflicto.

Ahora la situación es diferente, afirma Krüger, el nicaragüense ya no es el mismo y hay posibilidades de entendimiento, solamente hace falta un poco de voluntad.

Usted asume una organización que se ha involucrado en los conflictos políticos del país. ¿Esa tónica se mantendrá en el futuro?

Yo decía, cuando me juramentaron presidente del Cosep, que esta organización debería volverse más empresarial, atendiendo más los problemas que afectan al empresariado y que afectan a la ciudadanía. Menos involucrado en los problemas de otra índole. Que si nos involucraríamos en problemas de política que sea de política nacional y en el entendido que la política es el arte y la ciencia de buscar el bien común.

Nos vamos a meter en problemas de políticas de Estado o problemas que afecten a toda la ciudadanía incluyendo al empresariado, tratando de aportar y buscar soluciones y espacios donde cada día Nicaragua sea un país más democrático, libre con institucionalidad fuerte.

Pero se cuestiona que el Cosep se ha involucrado incluso en política partidaria. Una muestra de ello es su incondicional apoyo al presidente Bolaños.

Nosotros por nuestros estatutos no podemos meternos en política partidaria, es más, no sólo no podemos sino que no debemos. En el Cosep hay miembros empresarios de distintas ideas políticas y simpatías políticas y todas se respetan, lo que nos une principalmente es el bienestar de Nicaragua, la defensa del sistema de libre empresa. Los privados son los que generan más del 90 por ciento de los empleos, son los que crean la riqueza, los que producen bienes, dan servicios, son los que están preocupados en cómo ser más eficientes. Los que pagan impuestos con los que se mantiene el gasto público, la responsabilidad del empresariado es muy fuerte en nuestro país.

¿Pero han sido partidistas?

Desde el 8 de septiembre el Cosep se ha metido a buscar y encontrar una solución por lo menos de corto plazo a problemas como los apagones y a la brecha que existía en los pagos al sector energético, principalmente por pago de combustible y se logró un acuerdo. Trabajamos con el Presidente, con los miembros de los partidos políticos, la Asamblea y con mucha habilidad y bajo perfil resolvimos ese problema. Se logró resolver también lo del transporte público en Managua porque había paralizaciones del transporte. Ayudamos a resolver el problema del transporte interurbano y carga internacional.Estamos concentrados a problemas que afectan a la gran empresa y obviamente que trabajamos muy de cerca con el Gobierno y las bancadas de la Asamblea Nacional.

Hay aspectos en los que como empresarios deben tomar una posición como el caso de las reformas constitucionales, que afectaron el funcionamiento de instituciones que tienen que ver directamente con las empresas ¿cuál es la posición del sector privado?

Nosotros ya nos pronunciamos por escrito, en contra de las reformas constitucionales. Es más, cuando suscribimos un comunicado antes de yo ser presidente del Cosep, lo firmamos todos solicitándoles y pidiendo a la Corte Suprema de Justicia la revocación de las reformas. Nuestra posición es y continúa siendo firme en ese sentido.

Pero la Corte Suprema ya falló a favor de las reformas constitucionales.

Bueno, en realidad ellos ya fallaron y fallaron. Porque lo que les correspondía era hacer eco de la petición de la ciudadanía y detenerlas porque no obedecen a un estudio completo de la Constitución de Nicaragua, qué hay que tener en cuenta para una constitución que nos lleve al siglo XXI. La actual es una Constitución que se firmó en 1987 con reformas tras otras, es como ponerle parches a un vestido y que después de tantos parches ya no es vestido. Entonces es una cosa bien confusa, hace falta cohesión, unidad y sobre todo modernidad.

Pero como sector privado cómo proceden, ya que hay dos entes reguladores que emiten resoluciones. ¿A quién obedecen por ejemplo las generadoras, al INE o la Sisep?

Hay un cierto sentido de desorientación y dentro de ese marco y esa disyuntiva tenemos que operar con gran cuidado, porque como empresarios queremos producir más eficientemente. Pero el gran roce que existe actualmente entre las instituciones del Estado, los partidos políticos y el Gobierno ha llevado a fallos encontrados entre la Corte Centroamericana de Justicia y la Corte Suprema de Justicia de Nicaragua. Por eso es que viendo la forma que fallaron nos preguntamos a quién le creemos.

En eso quiero insistir ¿las empresas entonces a quién obedecen cuando tienen que hacer cualquier tipo de gestión?

El ente regulador es el mismo que ha existido siempre, que es el INE, y nosotros trabajamos con todos los que están allí.

Sí, pero hay otra entidad reguladora nombrada por la Asamblea.

Claro, si me habla de las personas que nombró la Asamblea como Leonel Aguirre, por supuesto, pero lo mismo trabajamos con los que ya estaban trabajando antes, allí hubo un cambio pequeño, se cambió el nombre y se adicionaron algunos funcionarios. Como empresa, operativamente todos los empresarios estamos trabajando con ellos y lo que tratamos es que resuelvan este problema y que den respuesta. El empresario lo que quiere es producir y trabajar porque si no quiebran sus empresas. Lo que esperamos del Estado y los políticos que por favor no nos metan en estos problemas. Porque es incómodo. Imagínese usted que viene una resolución de la Superintendencia de Servicios Públicos (Sisep) y viene el Ejecutivo y no la reconoce.

No es que el Ejecutivo sea malo o que fue malo el nombramiento de la Sisep, sino que todas estas reformas se dan en un marco de confrontación política, y se utilizan los mecanismos del Estado no para buscar el bien de toda la ciudadanía sino para quitar poder a don Enrique (Bolaños) hablémoslo claro. Entonces hablamos de quitarle esto o lo otro y hablamos de un semiparlamentarismo. La Asamblea que está diseñada para hacer leyes, pero ahora administra o co-administra, éste es un enredo que todavía no entiendo. Estamos entre camagua y elote.

Porque en vez de decir vamos a ser un gobierno presidencialista o un régimen parlamentario por qué no decimos cuáles son los problemas de Nicaragua, qué tipo de gobierno necesito y diseñemos uno de acuerdo con la idiosincrasia nuestra y tengamos una constitución que responda a todo eso. Y no en una cosa que nos mete en problema a todo el empresariado.

Ustedes han participado en diferentes negociaciones en busca de soluciones, ¿podrían ir más allá buscando un entendimiento político?

No es nuestra función ser mediadores, pero con el ánimo que exista un entendimiento por el bien de Nicaragua nos motiva, pero tendrán las partes que pedírnosla. Nos interesa que no sigan los conflictos. Dejen de elevar el nivel de conflictos. Todas estas desaforaciones son muy desafortunadas porque lo único que hacen es elevar el conflicto. Entonces Nicaragua se proyecta internacionalmente como un país conflictivo como un país inseguro para invertir.

¿Qué nivel de sinceridad observa en todas estas conversaciones. Ustedes han hablado con todas las partes?

Yo he platicado con ellos, los conozco a todos y los respeto a todos. Puedo hablar con gran franqueza con ellos y me da mucha tristeza como nicaragüense porque cuando hablamos veo que sinceramente quieren buscar un entendimiento, cómo arreglarse, sin embargo, parece que hablan idiomas distintos y no se entienden.

No quiero violar la confidencialidad, pero sí puedo decir y garantizar que son sinceros en cuanto a que quieren que no sigan estos problemas, pero tenemos ciertos vicios en nuestra personalidad, en nuestra cultura, por lo que hemos sufrido en el pasado por revoluciones, guerras, por todo lo que ha vivido nuestro país, que dificultan los entendimientos.

Muchas veces he sido testigo de que hay gente que pareciera increíble que se entendieran y lo hicieron. Hay comunicación directa e indirecta de todos los actores. No puedo acusar a ninguno que no sea sincero. Lo que sí tenemos que aprender, es más que hablar, a escuchar.

Durante su trabajo en el gobierno de doña Violeta usted vivió momentos de gran tensión. ¿Es similar a la actualidad?

El nivel de tensión hoy en día es menor. Hemos cambiado en Nicaragua y hay que reconocer méritos. Los nicaragüenses generalmente tendemos a desacreditar y deslegitimar a los que no piensan como nosotros. Siempre creemos que la solución salga de nosotros. Es bien excluyente. Las cosas funcionan si se va fulano. Cuando vamos a las urnas siempre votamos en contra de alguien. Nuestra democracia naciente no es de votar a favor de alguien, sino en contra de quien sea.

En tiempo de doña Violeta se vivió una época mucho más complicada que ahora. En los ochenta Nicaragua estaba en guerra y ésta era real, la gente estaba muriendo y la gente combatía, el país estaba uniformado, tanto de un lado como del otro, y obviamente que hablar con personas que estaban saliendo de una guerra, que se pidió era un alto al fuego en Sapoá, generaba una enorme desconfianza. En ese gobierno de doña Violeta se logró un cambio radical. Superamos situaciones que parecían imposible de superar. Muchas de ellas negociando estrictamente entre nicaragüenses y con mucha sinceridad. Nos quitamos las máscaras y nos vimos como somos.

Yo creo que en Nicaragua debemos quitarnos las máscaras y vernos cómo somos y quiénes somos. Tenemos que aprender a hablar con sinceridad y sin temor y que el otro lado aprenda a hablar con sinceridad y sin amenazas.

¿Qué tan representativo es el Cosep?, ¿hay cuestionamientos en esa dirección?

Los que cuestionan la representatividad del Cosep, son quienes no conocen al Cosep. No tendría el peso que tiene si no tuviera las personas que tiene. Aquí están las empresas más grandes del país. Lo que sucede es que algunos que dicen que no es representativo es que tal vez no han podido lograr el apoyo para ser electos a cargos en el mismo. Es un problema de cargos, tal vez les duele el ego.

La venganza del abuelo

El actual presidente del Cosep es doctor en Economía, casado y con cuatro hijas que por esas cosas particulares de la vida le han dado sólo nietos varones, cuatro en total. “Yo le llamo la venganza del abuelo”, dice.

Hijo de uno de los músicos más notables de nuestro país, Erwin Krüger, cuya huella se puede sentir en todos los rincones del país con su Barrio de Pescadores o Monimbó, pieza musical que se escucha todos los años con las fiestas de San Jerónimo de Masaya. Huellas que también quedaron imborrables en sus hijos, que según el dirigente del Cosep, todavía se sienten cuando la familia reúne en sus célebres guitarreadas.

“Mi padre fue un hombre realmente excepcional, hacía lo que quería y amaba lo que hacía”, destaca Krüger, quien en 1979 tuvo que abandonar el país para regresar en 1989 como funcionario del Programa de Naciones Unidas.

Con el triunfo de doña Violeta Barrios de Chamorro en 1990 se integró al gabinete de gobierno como ministro de cooperación externa.

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