Alberto Gómez Susaeta
Las desgracias nunca llegan solas. Un gran hoyo en la calle que no se ve, tapado por el agua de las abundantes lluvias, fue mi destino final en la noche del 3 de octubre. Final, porque mi carro no pudo seguir debido a varios daños irreversibles en la barra de transmisión y en la rótula de una llanta delantera.
Me empapo de arriba a abajo, mientras espero que alguien me remolque. Y finalmente, después de dejar el carro en el taller, estoy a punto de ser asaltado en la oscuridad de la noche. Pero ahí no terminan las desgracias. Llego a casa y veo la publicidad de la Alcaldía de Managua. Yo había oído que la Alcaldía ha gastado una gran cantidad, incluso por encima de lo presupuestado, en esta campaña: limpieza en cauces, Laguna de Tiscapa, reparación de calles. Ahora me sonaba a “broma de mal gusto”. Este gran hoyo se encuentra de la Plaza de España, 1 cuadra al sur. Los vigilantes de esa zona ya han sido testigos de innumerables ponchaduras y daños por dicho hoyo.
Ojalá algún responsable de la Alcaldía actúe pronto. ¡Ah! Y ojalá en la próxima campaña de publicidad reduzcan al menos un 5 ó 10 por ciento de su presupuesto para ser más efectivos en su trabajo o para indemnizar a los que sufrimos su ineficacia. Por cierto, si me contactan de la Alcaldía por medio de este periódico pueden comenzar reponiendo los casi cien dólares que me costó la “broma”.
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