Francisco Jarquín [email protected]
El Scorpion no dejó dudas, en el triunfo 3-0 sobre Diriangén el domingo pasado, que su calidad futbolística ha mejorado a límites insospechados.
Se vio un Scorpion con excelente movilidad al contragolpe con Samuel Wilson, Mario Estrada y el argentino Gabriel Álvarez, que obviaron la ausencia de su líder en goles anotados, Adrián Morales (8).
Sin embargo, para el técnico, el argentino Carlos Sánchez, esta victoria la lograron gracias al trabajo que ha hecho con sus pupilos, y que le ha dado confianza, sin importar el rival que tengan en frente.
“Hay una palabra mágica en el futbol: es trabajo, trabajo y más trabajo. Previo a este juego como en todas las semanas, tuvimos siete días de trabajo muy duro. Para mí el equipo del Diriangén se borró del camino y se le ganó 3-0 que bien pudo ser 4-0”, comentó Sánchez a LA PRENSA.
“Pero esto es también producto de humildad por sobre todas las cosas, de trabajo y de respeto. Y a pesar que sólo tenemos un extranjero, le ganamos a un club que vino plagado de estrellas”, expresó con mucho orgullo.
Los diriambinos lucieron desordenados, con trabajos nada satisfactorios de Franklin López, Ismael Reyes y Miguel Sánchez, y pese a los cambios del segundo tiempo con Emilio Palacios y Remy Vanegas, las cosas no cambiaron.
“En el club hay buenos jugadores como Samuel Wilson que bien desequilibra, además Gabriel Álvarez, y muchachos como Mario Estrada, Ricardo Vega entre otros, que se han empleado, explotando al máximo la velocidad con la que cuenta el equipo”, reiteró.
El técnico no pierde de vista la posibilidad de colarse en los cuatro primeros lugares pero para eso le hace falta un hombre gol junto a un contención que presione más en la media.