Un arponazo mortal

Castillo noquea a Corrales en el 4to. Edgard Tijerino [email protected] Roman, Times, serif»> Un arponazo mortal Castillo noquea a Corrales en el 4to. Edgard Tijerino [email protected] Joe Frazier debe haber saltado emocionado de su butaca. Ese “arponazo” zurdo que José Luis Castillo clavó en la mandíbula de Diego Corrales empujándolo hacia las tinieblas, haciéndolo sentirse […]

  • Castillo noquea a Corrales en el 4to.

Edgard Tijerino [email protected]

Roman, Times, serif»>
Un arponazo mortal



Castillo noquea a Corrales en el 4to.

Edgard Tijerino M.
[email protected]




Joe Frazier debe haber saltado emocionado de su butaca. Ese “arponazo” zurdo que José Luis Castillo clavó en la mandíbula de Diego Corrales empujándolo hacia las tinieblas, haciéndolo sentirse en el ombligo de una tempestad, o como un náufrago sacudido por un oleaje tan impetuoso como incontrolable, es lo más parecido al golpe que Joe asestó a Mohamed Ali en marzo de 1971, en la verdadera pelea del siglo.

El golpe de Castillo, con la misma cantidad de megatones fue igualmente preciso y destructivo, pero más corto, y las caídas tanto de Ali como Corrales, muy parecidas. Así que la analogía es inevitable.

En aquella ocasión, hace 34 años, frente al televisor, yo también salté impulsado por el asombro. Anoche, me estremecí igual, pero permanecí sentado.

Vimos a Castillo, derrotado por la balanza el viernes, y fuera de la posibilidad de recuperar el cinturón de las 135 libras, inmerso en un ritmo violento de cruces y cambios, aventajar ligeramente el primer asalto, en tanto Corrales, con mejores combinaciones pese a no lograr ubicarse en una distancia favorable, parecía equilibrar las tarjetas en el round siguiente.

Con la pelea creciendo en intensidad, buscando como aproximarse al nivel de carga eléctrica y excitación de la realizada en mayo de este año, Castillo envió un mensaje macabro con una larga y poderosa derecha que hizo retroceder bruscamente a Corrales.

Ninguno de los expertos consideró un desenlace tan rápido, pero el combate terminó en el cuarto round cuando Castillo, un amante de la pelea adentro, apasionado por los cambios peligrosos, fiel a una agresividad sin pausas y confiando en su asimilación, consiguió sacar provecho de un leve pero grave descuido con ese olfato que caracteriza a las fieras en la jungla.

Corrales tenía su derecha cubriendo precisamente esa zona de su mandíbula, cuando decidió abrirla un poco para ensayar una contraofensiva y Castillo tomó ese espacio con relampagueante exactitud. Su zurda entró como arponazo, y se escuchó la ruidosa salida de tuercas en todos los asientos del Thomas Mack Center mientras Corrales se derrumbaba.

NO HAY COMPARACIÓN

Tras el brutal arponazo en el cuarto asalto, desde el referí Joe Cortez hasta el vendedor de cervezas, sabían que todo había terminado.

Como pelea, ésta no tuvo tiempo para establecer comparaciones con la primera, pero como golpe, el de Castillo entrará en el ranking de ganchos inmortales, que encabeza el conectado por Joe Frazier a Mohamed Ali, haciendo girar dramática y peligrosamente su cabeza.

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