- René Cárdenas, pionero de las transmisiones en español en las Grandes Ligas
Jesse SánchezMLB.com
En el corazón de una de las ciudades más grandes de Texas, un lugar conocido por los Astros y el desaparecido equipo los Oilers, René Cárdenas anónimamente se sienta en el palco de transmisión del parque Minute Maid.
Él tiene hoy 75 años. Su pelo rizo y abundante se le cayó y sus lentes son grandes y gruesos. Pero mantiene la pasión que lo convirtió en el experto más famoso del beisbol de Nicaragua y contentamente se sienta en su lugar y escribe artículos para LA PRENSA, el mismo periódico en que trabaja desde que era un jovencito. Y siempre tiene un saludo amable listo para dárselo a quien lo pida.
Y Cárdenas, el hombre responsable de las transmisiones deportivas modernas en español, escribe en silencio y sin ningún reconocimiento.
Y a unas 1,550 millas de distancia en Los Ángeles, Jamie Jarrín, locutor en español de los Dodgers, se encuentra en el palco de transmisión a unos pies de la fanaticada con nada más y nada menos que el legendario lanzador Fernando Valenzuela y Pepe Yñíguez. Jarrín es realeza en el estadio y en su reino se incluyen gente que habla inglés y español, quienes entran y salen por las puertas del estadio de los Dodgers.
Jarrín, 70 años, fue introducido al Salón de la Fama hace siete años. Es uno de tres locutores que ha recibido este honor. Él no puede dar tres pasos en el estadio, antes de que alguien le pida un autógrafo.
“Yo estaba en el lugar correcto en el momento correcto”, dice Jarrín. “Yo he tenido demasiada suerte en este país. Nunca he perdido un minuto de sueño preocupándome por el mañana, porque siempre he podido tener tres o cuatro trabajos a la vez”.
Cuando Jarrín comenzó a trabajar con los Dodgers, su compañero y su jefe fue Cárdenas. En ese tiempo, Cárdenas ya estaba establecido en el beisbol, como un hombre de negocios y con una visión del crecimiento de la población hispana, no sólo en el sur de California sino en todo el país.
HICIERON HISTORIA
“Cuando recién conocí a Jaime, él pensaba que el beisbol era algo que se comía”, dijo Cárdenas. “No hay ninguna rivalidad. Él es mi alumno y yo su maestro. Esa era la relación”.
Cárdenas y Jarrín trabajaron juntos tres temporadas, transmitiendo partidos en español para los Dodgers, empezando en 1959 y, otra vez en 1982, para 16 temporadas más. En 1961, cuando Cárdenas se fue a Houston a tomar otro trabajo, Jarrín era un “rookie” o novato. Y cuando regresó varios años después, Jarrín ya era un profesional que había aprendido todo bajo la tutela de José García, el reemplazo de Cárdenas. Jarrín estaba en camino a establecerse como legendario de los Dodgers.
“Yo aprendí más de José que de René”, dijo Jarrín. “Escuché a alguien decir que René le decía a la gente que él era mi maestro, pero como dicen, el estudiante salió mejor que el maestro”.
Aparte de eso, Cárdenas y Jarrín harían historia. Juntos ayudaron a moldear la manera en que se transmiten los partidos de beisbol en español hoy en día.
“Cárdenas tenía tremenda voz y dominio perfecto del español. Era, en efecto, el Vin Scully en español”, dijo Stan Evans, ex vicepresidente de la agencia Gumbinner Advertising.
El deseo de llegarle al mercado hispano siguió a los Dodgers cuando el dueño del equipo Walter O’Malley los mudó de Brooklyn a Los Ángeles en 1958, al igual que el método de conquistar la audiencia vendiendo entre otras cosas cigarros. Los Dodgers también necesitaban un locutor en español para transmitir los partidos y ayudar a atraer nuevos fanáticos. El dinámico Cárdenas era el candidato perfecto.
“La primera vez que lo conocí, yo volé a Dodgerstown en Spring Training, y me impresionó”, dijo Stan Evans, quien representaba a la compañía Americana de Tabaco como vicepresidente de la agencia Gumbinner. “René no solamente sabía sobre el beisbol sino que tenía tremenda voz y un dominio perfecto del español. Era, en efecto, el Vin Scully en español”.
UN GRAN ÉXITO
Cárdenas nació en Managua, Nicaragua, y a los 16 años ya era un reconocido periodista y luego editor de deportes para La Prensa, el periódico más grande de su país. Comenzó su carrera en la radio transmitiendo peleas de boxeo y partidos de baloncesto en español para toda Latinoamérica. En 1951 se mudó a Los Ángeles.
Después de una recomendación de un amigo de KWKW, Los Dodgers lo entrevistaron en 1957 y bajo la guía de Dave Van de Walker y el supervisor de la estación Will Beaton, comenzó la transmisión de partidos más reconocida en español en 1958. La transmisión se basó en una propuesta de Cárdenas.
“Yo sabía que era algo muy especial en ese entonces”, dijo Cárdenas. “Yo sabía que estábamos haciendo historia y que éramos los primeros”.
Fue un comienzo lleno de eventos. El primer compañero de Cárdenas fue un disc jockey llamado Milt Nava. Era un buen muchacho, pero no sabía de beisbol. El próximo locutor tampoco sabía del beisbol, pero tenía potencial.
Todos podían ver que Jarrín era alguien especial aún con su conocimiento limitado del beisbol.
“Yo estaba como: Wow, ¿qué está pasando aquí?”, dijo Jarrín.
En esos días, los Dodgers transmitían todos los partidos en casa en español y recreaban los partidos fuera de casa con trucos y efectos de sonido después de las transmisiones en inglés de Vin Scully. La popularidad de Cárdenas parecía crecer con cada partido.
“René en ese tiempo había podido ser alcalde. El hubiera sido electo presidente de cualquier país”, dice Evans. “No podía ir a el supermercado sin ser atacado por sus fanáticos”.
El éxito de los Dodgers no pasó inadvertido. En Houston, Roy Hofheinz, un hombre de negocios que fue exitoso en traer un equipo de Grandes Ligas a Texas, quería que Cárdenas dirigiera sus transmisiones en español.
Como presidente de la asociación de deportes en Houston, tenía planes de un edificio que después llamaría Astrodome para su equipo, los Colts. Hofheinz también tenía el apoyo de otros elementos, como la compañía de Tabaco Americana. Cárdenas dejó a los Dodgers para irse a Houston en 1962 para convertirse en el director de todas las transmisiones en español, incluyendo las de baloncesto y boxeo en el Astrodome. La voz de Cárdenas se escuchó en todo el Estado y alcanzó a México y partes de Sudamérica.
DECISIÓN CLAVE
“Era la visión de mi papá”, dijo Fred Hofheinz, un abogado de Houston. “Él quería meterse en todos los mercados de cualquier manera. Contrató a René y empezó. Viendo hacia atrás, pienso que René se merece mucho crédito. Los hispanos en Houston en 1961, no tenían el poder que hoy tienen”.
Cárdenas estaba establecido en Los Ángeles, pero el cambio a Texas era un riesgo que tenía que tomar. La decisión de dejar a los Dodgers está vista como la decisión más grande de su carrera.
“Fue fácil irme aunque estaba ganando muy buen dinero esa temporada con los Dodgers”, señala Cárdenas. “Cuando la compañía de Tabaco Americana decidió comprar los derechos de transmisión en Houston, ellos eran mi patrocinio más grande en Los Ángeles. Fue un paso muy importante para que esa agencia transmitiera los partidos en Texas, para abrir un mercado en el beisbol y ellos estaban dispuestos a darme un empleo todo el año”.
Cárdenas duró los próximos 15 años progresando en Houston y Jarrín haría lo mismo en Los Ángeles. En 1969, los Padres de San Diego lanzarían su transmisión en español con el locutor Mario Thomas.
Cárdenas, eventualmente regresaría a Nicaragua en 1977 con la idea de jubilarse. Pero eso duró muy poco porque los Sandinistas tomarían el poder, forzando a Cárdenas a que regresara a los Estados Unidos en 1980. Solamente habían pasado cuatro años, pero los tiempos habían cambiando.
En 1981, Cárdenas tomo una posición en una estación de radio en las afueras de la ciudad y poco a poco se integró a las transmisiones en español en la radio de los Astros. Él simultáneamente ayudó a expandir las transmisiones de los Rangers de Texas, convirtiéndose en el primer locutor en español ese mismo año.
“No me arrepiento de haber venido a Houston”, dijo Cárdenas. “Yo tenía dos hijos, uno de tres y el otro de cuatro, y me ofrecieron mucho dinero para dejar a Los Ángeles. Era una oportunidad difícil de rechazar, y no lo hice. Yo hice mi casa aquí, y me fascina”.
Cárdenas dejó Houston y regresó a Los Ángeles en 1982 cuando el compañero de Jarrín, García, se enfermó. Cárdenas se encontraba en Los Ángeles no como el número uno sino como el número dos.
“Yo recuerdo que todos me dieron la bienvenida, y fue divertido”, agregó Cárdenas. “Jaime tenía a su profesor de regreso. No me molestaba que yo ya no era el número uno. Yo estaba comiendo. El estómago es muy importante y la familia. Eso no era de importancia”. Al menos no al principio.
¿Y EL SALÓN DE LA FAMA?
No haber sido reconocido por el Salón de la Fama del beisbol era algo que molestaría al veterano y más cuando Jarrín fue introducido en 1998. Ese mismo año, Cárdenas regresaría a Texas.
“Él pensó que debería ser el primer considerado para el Salón de la Fama, y creo que nunca descansará en paz porque no le dieron el reconocimiento que él siente se merecía”, dijo Tommy Hawkins, ex vicepresidente de comunicaciones de los Dodgers. “No fue como si los Dodgers o Jaime estaban promoviendo a Jaime. Fue como se dieron las cosas. Después de la Fernandomanía, en 1982, no había manera de parar la radio en español. Fue Fernando, Mike Brito y Jaime quienes hacían este trío fuerte. René nunca pudo cambiar eso.
Jarrín escuchaba las críticas y podía ver que había tensión, pero su relación con Cárdenas, dentro y fuera del palco era fuerte. También estaba siendo probada.
“Yo quiero mucho a René, y le tengo mucho respeto”, dice Jarrín. “Él aceptó este puesto y entendió desde un comienzo, pero se amargó un poco porque estaba tratando de entrar al Salón de la Fama y no lo lograba. Por los últimos 25 años, él apenas estaba transmitiendo dos entradas, cuando más.
Desde su regreso a Texas, Cárdenas ha sido el cemento del palco de prensa de los Astros. Escribe varias publicaciones y es uno de los escritores de deportes más decorados en la historia de Latinoamérica.
Tiene fanáticos a través del mundo y amigos en todo el país.
“Yo espero que un día, de alguna manera, René tenga el reconocimiento que merece”, dice Hawkins. “Si recuerdo claramente, René comenzó en Los Ángeles, luego se fue a Houston y después regresó, pero las cosas no eran iguales porque Jaime estaba a cargo. Espero que encuentre la paz”.
Quizás ya lo hizo.
Cárdenas encontró su salvación frente a su computadora portátil con lápiz en la mano en la segunda fila en el estadio más reconocido de su ciudad preferida. Él ya no habla del salón de la fama. Nadie lo menciona, tampoco.
“Ya soy un viejo”, dijo. “Yo no pienso en el Salón de la Fama porque ya no está en mi corazón. He vivido una vida bendecida. Yo quiero mucho un lugar, y es Houston”.
Antes que René Cárdenas o Jaime Jarrín, estaba Eloy “Buck” Canel. Nació en 1906 en Buenos Aires, Argentina. Era hijo de un diplomático y de descendientes artísticos y poéticos. Creció como amante del deporte in Staten Island, Nueva York y desarrolló una pasión al beisbol durante sus viajes a Cuba.
En 1937, Canel estaba transmitiendo en español los primeras 42 Series Mundiales para la Cabalgata Deportiva Gillette a través de la cadena de NBC. Después se unió a Lalo Orbonzons, Musiú de lo Cavalerie y Felo Ramírez, quien transmite para los Marlins y fue exaltado al Salón de la Fama en el 2001.
Por casi 50 años, Canel transmitió partidos en español. Participó en su última Serie Mundial en 1979 y moriría en 1980. En 1985, fue nombrado ganador del premio Ford C. Frick, convirtiéndose en el primer locutor en español de ser introducido al Salón de la Fama. El segundo fue el ecuatoriano Jaime Jarrín, en 1998.
(Traducido por Mali Nasrollahzadeh y Edgar García)