Mario Cruz Apéstegui
Me inquieta el sentimiento de tristeza y desánimo, de la posición a estas alturas, tanto de mis coterráneos así como de la mayoría de hermanos nicaragüenses en torno al caso del río San Juan. Sobre este tema me gustaría aclarar ciertos aspectos.
En la escuela a los ticos siempre nos han inculcado y hemos tenido presente que el río San Juan es meramente nica, hecho inobjetable por estar plasmado tanto en el Tratado Cañas-Jerez así como en el Laudo Cleveland. Sin embargo, el gobierno nica debe hacerse la siguiente pregunta: ¿No cree que el patrullaje armado tico sobre el río es una ventaja ante la flácida e indefensa presencia corporal policíaca-militar nicaragüense en las aguas del San Juan? Esto refuerza los objetivos y fines antinarcotráfico, contrabando en general y la trata de personas a las que se ve expuesto este vulnerable punto fronterizo.
Por este lugar se trafica con maderas preciosas, droga, lo cual hace mella en las poblaciones autónomas costeras al punto que se masacra y denigra a estos hermanos nicaragüenses. También muchas armas son transportadas por dicho punto, las cuales atentan contra la seguridad e integridad de inocentes ciudadanos, las que finalmente caen como último destino en manos de pandillas y grupos paramilitares del istmo.
Sería justo y necesario entonces al hablar de soberanía, tomar en cuenta que cuando cientos de miles de hermanos nicaragüenses deben emigrar en las peores condiciones y bajo estatus ilegales violentando la soberanía de un país y habiendo leyes que la condenan, en nuestra pacífica y cálida Patria se les acoge de la mejor manera y se les brinda todas las atenciones necesarias, más que por ser un derecho humano es por la característica amigable del costarricense que siempre tiene una mano para el que la necesita, y nadie se pronuncia sobre estos casos.
Creo entonces que la decisión de llevar el caso a La Haya fue un tanto apresurada por parte de mis coterráneos, pues en este mundo moderno y globalizado se puede resolver el conflicto civilizadamente, a través del diálogo.
Que ahora el gobierno nica responda con un aumento en los impuestos a las importaciones ticas y los ticos quieran gravar un impuesto a las remesas de los nicas nos pone en un ping pong de intereses cóncavos en donde el único perjudicado como siempre termina siendo el ciudadano común y corriente de buena voluntad que trabaja y lucha día a día procurando el bien propio y el de los suyos.
Costarricense, residente en Managua.