Modelos: Sra. Manina Noguera y su hija Manina Bascopé Noguera. Agencia: Academia Eleganza.

La clave: comunicación

Cuando de adolescentes se trata, lo fundamental es la comunicación, un instrumento que los padres deben construir y saber utilizar desde que sus hijos son pequeños bebés. En el tema de la sexualidad, la comunicación es una herramienta que adquiere una gran importancia, coinciden los especialistas en sicología y sexualidad. Eudilia Molina, psicóloga clínica, indica […]

Cuando de adolescentes se trata, lo fundamental es la comunicación, un instrumento que los padres deben construir y saber utilizar desde que sus hijos son pequeños bebés.

En el tema de la sexualidad, la comunicación es una herramienta que adquiere una gran importancia, coinciden los especialistas en sicología y sexualidad.

Eudilia Molina, psicóloga clínica, indica que el proceso de comunicación debe iniciar desde que el niño nace. Se está estableciendo una mala comunicación y una mala educación sexual desde el momento en que las madres le pegan o regañan al niño que curiosamente se toca sus partes nobles. “Decirles que ahí no se toca o que por hacerlo es cochino”, es un grave error, orienta.

Otro ejemplo de la especialista es decir a los niños el nombre de sus genitales desde pequeños para que vayan conociendo y asumiendo su cuerpo como algo natural. “Que vean de forma natural las partes de su cuerpo, que tanto la nariz como el pene tienen las mismas connotaciones”, dice.

El doctor Ramón Blandón, siquiatra del Hospital Bautista, agrega que “si los padres no tenemos esa capacidad de conversación y explicación, difícilmente alguien les va a enseñar de forma adecuada, coherente y educativa, el instinto sexual que tenemos todos los seres humanos y que cumple varias funciones, pero que la principal, además de la satisfacción, es la procreación de la especie”.

Para la psicoterapeuta, Gioconda Cajina, es fundamental que los padres tengan insumos para orientar a sus hijos.

Considera que los padres deben sincerarse con sus hijos, recordar y explicarles que ellos pasaron por la misma etapa.

“No hay que esconder esas experiencias que nos dan vergüenza o nos dejaron dolor; al contrario, compartirlas creará un puente de comunicación que nunca se romperá”, alienta.

En la búsqueda del placer encontramos el dolor y los muchachos deben entender que no hay que buscar el placer sino el bienestar común y cuando lo logren sentirán placer. La filosofía correcta es esa y no el egoísmo de satisfacer los apetitos individuales, indica.

Cuando el hijo es depositario de una confidencia tan valiosa y sagrada, se engrandece, se siente adulto, respetado, siente a los padres más cerca de él y más humanos.  

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