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Se busca juventud bilingüe
Deborah Robb Taylor
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Ramón Lacayo, secretario ejecutivo de la Corporación de Zonas Francas (CNZF), encontró en Bluefields 1,800 estudiantes universitarios diestros en computación. De 100 a 150 podrían estar empleados en el inicio del 2006, si la CNFZ decide que hay condiciones para instalar un “Call Center” en la ciudad. Se trata de un servicio para procesar datos (desde recetas médicas hasta reservas de hoteles) para empresas norteamericanas y el requisito del idioma no ha sido un problema, ni en Managua donde ya operan. “Es cosa de pulirlos y para eso hay capacitación”, dice Lacayo, en referencia al inglés criollo. Faltan edificios aclimatados para albergar el centro y quedó personal de la CNFZ en la ciudad para monitorear el suministro eléctrico. Pero vale el optimismo porque fibra óptica y aprecio del beneficio social de llevar empleos a una de las ciudades más pobres del país, ya hay.
“ALGO GRANDE”
El Call Center Bluefields sería el primer intento de Zona Franca en las regiones autónomas. Es “lobby” de Javier Williams Slate, que casi revuelca los ojos cuando uno le comenta su propia juventud. “¡Es lo primero en que se fijan!” reclama Williams, 36 años y vicecanciller de la República desde hace tres meses. De Bilwi, primer costeño en el gabinete de Bolaños, el diplomático tiene conciencia de su responsabilidad: “Resta un año y tres meses de gobierno; de hacer algo por la Costa que sea algo grande”, anuncia.
Lo grande es estar a la vuelta de la esquina de un tratado comercial con la Comunidad del Caribe (Caricom). Interesa a Nicaragua porque el bloque caribeño es un mercado estratégico para la pequeña y mediana empresa agrícola y agroindustrial. Son 12 países en su mayoría importadores netos de alimentos y varios con poder adquisitivo superior a los US$14,000 por habitante. Interesa a la economía costeña, porque de Barbados a Trinidad y Tobago, la dieta local no difiere mucho. Significa una potenciación del pijibay, la malanga y el chacalín seco, por ejemplo, incluso más allá de la cuenca dado que Caricom intermedia los no-tradicionales en el mercado europeo, donde goza de trato preferencial. La comunidad es el cuarto mercado de exportación de Costa Rica, que este agosto ratificó con ella su propio acuerdo comercial. Y Williams es el as en la estrategia nica para pasar por la misma puerta.
Caricom es el mecanismo de integración político-económico más enlazado en las Américas entre otras razones dice Michael King, embajador de Barbados ante la OEA, porque “celamos nuestra identidad compartida”. No dejan entrar a cualquiera. La misión de Williams es relevar el hecho de que Nicaragua también es Caribe lo que no es difícil, cuando la recepcionista del hotel en St. Lucía se maravilla de su apariencia y habla del “island man” (isleño).
Difícil imaginar también mejor embajador costeño. Miskito-criollo, abogado criminalista, Williams lleva a tuto dos años en los corredores de Naciones Unidas en Nueva York y otros siete como plenipotenciario abriendo mercados para Nicaragua en Belice, Jamaica, San Vicente, Santa Lucía y Grenadines. Aterriza en Managua, fresco de una maestría ejecutiva en Oxford, cortesía de la propia Reina Elizabeth.