- Difícil camino de la reinserción de los ex pandilleros en El Salvador
Óscar Tenorio yGeraldine VarelaEl Diario de Hoy
EL SALVADOR.- En la afueras de Izalco, en Sonsonate, conviven, de manera discreta, unos veinte jóvenes que hasta hace poco pertenecían a pandillas rivales y hoy intentan rehacer sus vidas.
En una lucha diaria, se dedican al cultivo de rosas y a la crianza de pollos, mientras que en los ratos de ocio reciben asistencia sicológica y clases. El objetivo es salir limpios del lugar y listos para incorporarse a la vida productiva.
Ellos forman parte de uno de los pocos proyectos de rehabilitación del plan “Mano Extendida” que impulsa el Gobierno, a través de la Secretaría de la Juventud, para rehabilitarlos.
El esfuerzo, aunque muy importante, es mínimo, si se compara con los recursos que destina el Gobierno a planes como el “Súper Mano Dura” (de carácter represivo).
Y aunque otras instituciones no estatales realicen labores de rehabilitación y reinserción, no existe una política de Estado que defina las reglas y los procedimientos a seguir para los tratamientos.
En el país, funcionan más de 800 organizaciones no gubernamentales que abordan el problema de las maras con métodos diferentes. Instituciones y ONG, altruistas y religiosas, trabajan “a la buena de Dios” para rescatar a los jóvenes involucrados en maras.
Algunos de los entrevistados consideran que el fracaso de muchos proyectos se debe a la falta de presupuesto y que la ausencia de fondos la origina la diversidad de organismos. Cada entidad cuenta con un presupuesto limitado que se debe distribuir en mantenimiento de los edificios, papelería, pago de planillas y lo que se destina a proyectos no es suficiente para echarlos a andar.
Si en lugar de fundar nuevas instituciones se coordinaran los esfuerzos y los recursos con las que ya existen se lograrían mejores resultados, sostienen.
El trabajo de reinserción, que muchas instituciones realizan, se enfoca sobre todo en la capacitación laboral, pero algunos consideran que no se puede hablar de reinsertar ex pandilleros a la sociedad sólo con enseñarles algún oficio, pues, se dejan de lado aspectos importantes que deben acompañar siempre la rehabilitación, como la asistencia psicológica y la desintoxicación.
Otra de las desventajas de estos programas es que pocas veces se evalúan. Muchos aseguran estar impulsando una iniciativa exitosa pero no se mide el progreso de lo que se ha estado haciendo, no hay manera de conocer qué resultados da porque no hay un esfuerzo de evaluación o seguimiento que pruebe si el método ha sido exitoso.
Unir los conocimientos y las experiencias de todos los que trabajan esta problemática sería, de acuerdo con fuentes consultadas, una manera acertada de establecer los métodos adecuados de prevención y rehabilitación. Esto se podría lograr por medio de una asamblea, convocada por el Estado, que logre reunir a las instancias con mayor experiencia.
EL EJEMPLO DE “MIRNA”
Instituciones estatales y privadas emplean recursos y medios para implementar el modelo que creen conveniente. Algunos programas cuentan con los elementos necesarios y pueden llegar a ser modelos exitosos, como la granja-escuela de Izalco y el Proyecto Nehemías.
Este último, por ejemplo, ubicado en Santiago Texacuangos, es una iniciativa cristiana y con apoyo de varias entidades que trabaja con jóvenes en conflicto con la ley que aún no cumplen la mayoría de edad y que han sido referidos por un juzgado en la modalidad de libertad asistida.
“Mirna” es un ejemplo de ello. Por una vereda polvorienta y con más de seis meses de embarazo, la joven de 17 años, camina durante dos horas desde su hogar en un remoto cantón del departamento de La Paz para abordar un autobús que la lleva hasta Santiago Texacuangos.
A eso de las siete de la mañana llega al edificio del Proyecto Nehemías para aprender un oficio en los talleres vocacionales. Como ella, más de una decena de jóvenes llega a ese lugar que les ofrece alternativas de superación.
Pese al cansancio, “Mirna” recorre todos los sábados la misma ruta porque en Nehemías ha encontrado las puertas abiertas, ha decidido mejorar la calidad de vida para ella y para el bebé que espera.
“Yo había dejado de estudiar y ya no quería continuar, cuando vine aquí (a Nehemías) entré a los programas de nivelación académica y empecé a aprender computación. Yo le tenía miedo a las computadoras, ahora quiero ser maestra de computación”, manifiesta la joven quien ya sabe cómo elaborar planillas.
ATENCIÓN COMPLEJA
De acuerdo con estudios realizados por la Universidad Centroamericana (UCA), cuatro de cada diez pandilleros consume drogas duras y deben ser sometidos a un proceso de desintoxicación complicado. La rehabilitación no puede estar en manos sólo de personas altruistas. Por los orígenes de este fenómeno, también deben intervenir antropólogos, sociólogos, psicólogos y profesionales capaces de interpretar el problema, de explicar su comportamiento y de buscar soluciones.