- Es un magistrado conservador
AFP
WASHINGTON.- El juez conservador propuesto por el presidente George W. Bush, John Roberts, prestó juramento como presidente de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos, horas después de haber sido confirmado por el Senado.
“Yo, John Roberts, juro solemnemente que protegeré y defenderé la Constitución de Estados Unidos”, dijo el abogado de 50 años en una ceremonia presidida por Bush en la Casa Blanca.
Su ahora colega en la Corte, John Paul Stevens fue quien tomó el juramento a Roberts, confirmado en el Senado por 78 votos a favor y 22 en contra.
Roberts puede ocupar el cargo de por vida, y muchos de los seguidores de Bush esperan que el nuevo titular del Poder Judicial surja como una voz conservadora.
“Veo el voto de esta mañana como una confirmación de lo que es, para mí, un principio fundamental: que juzgar es diferente que hacer política”, dijo Roberts, quien estuvo acompañado en su juramento por su esposa Jane, su hijo Jack y su hija Josie.
Roberts reemplazará al fallecido William Rehnquist, un conservador quien murió a principios de este mes después de una larga batalla contra el cáncer de tiroides.
Bush dijo que su elegido era un hombre modesto y poco común.
“Presenté al Senado un nominado de integridad, profunda humildad y talento poco común”, dijo Bush, antes de que Roberts jurara en el ornamentado Salón Este de la Casa Blanca.
Considerado por muchos como el más brillante jurista de su generación, alabado por la derecha religiosa, prudente en sus declaraciones, el juez John Roberts, debería asegurar cierta continuidad en la presidencia de la Corte Suprema de Justicia estadounidense.
Roberts, quien ya prestó juramento tras ser confirmado por el Senado, fue juez del tribunal federal de Apelaciones de Washington durante dos años y comenzó su carrera como asistente del muy conservador William Rehnquist, ex presidente de la Corte fallecido a principios de septiembre.
“Es el más brillante entre los mejores”, declaró entusiasmado este jueves el líder republicano Bill Frist.
Aunque la fidelidad de Roberts al Partido Republicano no deja dudas, sus posiciones sobre los grandes temas de la sociedad, que la Corte Suprema contribuye a definir, son muy cautas.
Presentándose “sin programa político”, Roberts se distanció principalmente de las posiciones hostiles a la justificación del derecho al aborto, aunque sin comprometerse claramente en favor o en contra de su mantenimiento.
Jonathan Turley, profesor de Derecho en la George Washington University, lo describe como “un tipo agradable y simpático, pero es también uno de los jueces más conservadores del país”, aunque no tenga una actitud polémica.
“No será el centro moderado de la Corte, sino un voto conservador, sólido y coherente”, advierte Stephen Wermiel, especialista sobre la Corte Suprema en la American University de Washington.
LUCES Y SOMBRAS
La última decisión impactante de Roberts, de la mano de dos colegas de la Corte de Apelaciones, fue haber validado en julio los tribunales militares de excepción establecidos para juzgar a los presos de Guantánamo (Cuba), un fallo que representó una clara victoria para el gobierno de Bush.
Sin embargo dio a entender que podría deparar sorpresas, al profesar su admiración por el juez Robert Jackson, nombrado a la Suprema Corte por el presidente Franklin Roosevelt en 1941 —y recordado por haber criticado como juez decisiones que había tomado como ministro—. “Su función había cambiado y ya no era el abogado del presidente”, declaró Roberts.