Edgard Rodríguez [email protected]
¿Cuál ha sido el punto culminante de la rivalidad entre los Yanquis y Boston?
Quizá sea un asunto generacional, pero es difícil imaginar un momento de mayor éxtasis para los fanáticos yanquis, que el provocado por el jonrón de Aaron Boone sobre disparo de Tim Wakefiel en el play off del 2003.
Sin embargo, esta rivalidad, tiene grandes instantes para todas las edades.
En 1949, Yanquis y Medias Rojas se enfrascaron en una espectacular batalla que se decidió el último día, teniendo como puntales a Joe DiMaggio por un lado y Ted Williams por el otro.
Incluso, no hay que ir muy largo para recordar la humillación que le hizo pasar Boston a los Yanquis el año pasado, cuando les sacó del bolsillo el título de la Liga Americana.
No obstante, muchos preservan con singular afecto, la aceleración de los Bombarderos en 1978, cuando se deshicieron de una desventaja de 14 juegos para ganar el banderín.
Aquello impactó porque los Yanquis no sólo no estaban ganando (tenían 47-42 en julio), sino que se estaban peleando entre ellos mismos.
“Billy Martin es un mal nacido y el otro (Steinbrenner) es un convicto”, decía Reggie Jackson de su manager y del dueño del club, en aquella temporada.
Pero los miembros de aquel Zoológico del Bronx, como llamó una vez al equipo Sparky Lyle, se las arreglaron para ganar 53 de sus últimos 73 partidos y atraparon a los Medias Rojas.
En septiembre de 1978, los Yanquis le metieron una barrida de cuatro juegos a los Medias Rojas, conocida como “masacre en Boston”, debido a los scores 15-3, 13-2, 7-0 y 7-4.
Luego vino el juego extra y el famoso jonrón de Bucky Dent, que combinado con el éxito 25 de Ron Guidry, llevó a los Yanquis a la postemporada.
Este año, al igual que en 1978, la campaña terminará en el Fenway Park. Ya veremos quién se encarga de escribir la historia.