Fátima Arauz Espinoza
En las ediciones de LA PRENSA del 16 y 17 de septiembre de 2005 se afirmó que dos alumnas del Colegio Experimental México, en estado de ebriedad se accidentaron al chocar los caballos en que montaban resultando una con fracturas en la cabeza y otra con una vértebra rota, por lo que podrían quedar discapacitadas, y que eso ocurrió frente a los ojos de sus maestros y directoras. Además, se me señala que ofendí a un oficial de policía que identifican como Pérriman.
El 10 de septiembre del 2005 visitamos el museo histórico Hacienda San Jacinto, con estudiantes adultos de educación a distancia, y tuvimos muy buenos resultados de conformidad a los objetivos propuestos en la guía de trabajo para tal fin, a excepción de un accidente que le ocurrió a dos estudiantes, ambas mayores de edad una de ellas madre de tres hijos
Es falso que las dos alumnas que se accidentaron estaban ebrias; tampoco es cierto que chocaron en dos caballos, ya que ambas iban montadas en el mismo animal, que se encabritó y las hizo caer. Y es falso que producto del accidente una estudiante resultó con fracturas de cráneo y la otra con una vértebra rota.
Los docentes estábamos distribuidos en diferentes áreas de la hacienda y previamente habíamos orientado a todos los estudiantes no montar caballos por los riesgos que ello implica. Pero con los centenares de estudiantes y la presencia del negocio de alquiler de caballos, es un poco menos que imposible que los docentes puedan impedir que los estudiantes los monten.
También es falso que yo ofendí a un policía. Al caer las jóvenes del caballo un policía gritó que estaban ebrias. Los docentes le aclaramos que sólo estaban desmayadas por el golpe de la caída. Luego el policía gritó: ¿Dónde están los maestros de esas alumnas que las dejaron montar? A lo que yo contesté que se orientó a los estudiantes resolver su guía de trabajo y no montar caballos, pero que él como guardador del orden en la Hacienda debía ordenar a los dueños de caballos que no siguieran alquilándolos, porque genera indisciplina en los estudiantes y riesgos como lo que les sucedió a las alumnas. Eso es simplemente una sugerencia y no una ofensa.
De lo anterior se desprende la falsedad de que el policía Pérriman aseguró que casi me exigió que impidieran el paseo a caballo de las alumnas, porque antes del suceso no sostuvimos ningún tipo de conversación.
Directora general.