Hideki Matsui y los Yanquis están en una feroz batalla con los Medias Rojas por el liderato del Este de la Americana.

Desesperados

Yanquis y Medias Rojas sobre las brasas Edgard Tijerino [email protected] Faltando sólo cinco días para cerrar las cortinas de la temporada del 2005, Yanquis y Medias Rojas están de regreso en la jornada inaugural, sin distancia entre ellos, pero ahora espoleados por la desesperación, abrazados como dos boxeadores que tratan de sujetar su furia mientras […]

  • Yanquis y Medias Rojas sobre las brasas

Edgard Tijerino [email protected]

Faltando sólo cinco días para cerrar las cortinas de la temporada del 2005, Yanquis y Medias Rojas están de regreso en la jornada inaugural, sin distancia entre ellos, pero ahora espoleados por la desesperación, abrazados como dos boxeadores que tratan de sujetar su furia mientras se agotan los segundos en el último round de la pelea.

Y como un agregado al drama, el peligro de quedar descartado quien quede en segundo lugar si Cleveland no se derrite y sobrevive como “comodín”.

En Baltimore, en un duelo de agresividad desbordada, los Yanquis, pese a los jonrones 32 y 33 de Gary Sheffield, y el 18 de Derek Jeter, fueron derrotados 13-9, al ser bombardeado Mike Mussina con 7 hits que fabricaron 5 carreras limpias en apenas un inning y dos tercios, un tiempo más breve que el utilizado por un gallo en levantarse, desperezarse y cantar por la madrugada.

En la otra acera, con todo Boston angustiado, pendiente de cada lanzamiento, los Medias Rojas no pudieron barrerle la doble cartelera a Toronto, y el cambio de golpes, los dejó rueda a rueda con los Yanquis intentando pisar el acelerador a fondo.

En el primer juego, los bateadores de Toronto, mareados por “las mariposas” de Tim Wakefield, sólo conectaron tres hits para producir una carrera, en tanto David Ortiz empujó par de carreras para llegar 142, y Manny Ramìrez contribuyó con su remolque 136, para garantizar la urgente victoria por 3-1 llevando a un punto de ebullición la excitación de 35,700 aficionados en el Fenway Park.

Boston estuvo adelante 3-0 en la segunda batalla con Curt Schilling en la colina, pero el pitcher de crecimiento impresionante en la postemporada del 2004, afectado por lesiones, no ha sido visto este año, y Toronto que no quemó sus bates, reaccionó ofensivamente para forzar un empate 5-5, que mantuvo los corazones agitados y el suspenso colgado, hasta imponerse 7 por 5.

En el sector central, los Indios malograron una excelente oportunidad de amanecer a un juego de los Medias Blancas, al ser vencidos 5-4 por Tampa, el equipo que mantiene a Lou Piniella distraído amargando a los todopoderosos.

En Detroit, Nate Robertson, un perdedor de 15 juegos, sujetó en sólo una carrera a los Medias Blancas a lo largo de 6 entradas y un tercio, y los Tigres, alejados 24 juegos, rugieron inoportunamente imponiéndose 3-2. La derrota de los Indios, redujo a 4 el número mágico de los Medias Blancas, que conservaron la ventaja de 2 juegos con sólo 5 pendientes.

La derrota de los Filis ante los Mets, combinada con la victoria de los Bravos sobre los Rockies, terminó toda discusión sobre el boleto directo a los Play Offs en el sector Este de la Liga Nacional. El esfuerzo de Jon Lieber (16-13), se quedó levemente corto frente a los Mets que triunfaron 3 por 2, al mismo tiempo que los Astros de Houston superaban a los Cardenales de San Luis 3-1 estableciendo una ventaja de dos y juego y medio sobre Filadelfia en la batalla por el “comodín”, que con la presión aguijoneando, podría ser decisiva.

WILLIS, ATACADO

Sorpresivamente los Nacionales de Washington le arrancaron el brazo al zurdo Dontrelle Willis, un fuerte aspirante al Premio Cy Young en el viejo circuito, y aplastaron a los Marlins 11-1. Willis que buscaba su victoria 23 y quizás el factor de seguridad que tanto ha buscado en su pelea con Chris Carpenter, permitió 6 carreras, 5 limpias, en 4 entradas, en tanto el pitcheo de cuatro brazos de los Nacionales, mantuvo a raya el bateo de Florida.

Finalmente, contra San Diego, en el propio primer inning, Barry Bonds conectó su quinto jonrón y el 708 de su carrera, aproximándose a los 714 de Babe Ruth, bajo amenaza en el inicio de la temporada del 2006, si Bonds continúa en pie de lucha.

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