- Concluye foro mundial de caficultura
AFP
SALVADOR, BRASIL.- Los caficultores mundiales tendrán que seguir apostando a la calidad y al incremento del consumo —especialmente en mercados emergentes como los asiáticos— si quieren mantener un equilibrio entre oferta y demanda que impida nuevas crisis, concluyó la Segunda Conferencia Mundial del Café.
Durante dos días cerca de mil participantes debatieron en Salvador cómo evitar una nueva crisis como la sufrida por los caficultores en los últimos cuatro años, cuando las cotizaciones cayeron a los niveles más bajos de su historia afectando duramente a los 25 millones de pequeños productores que cultivan el 75 por ciento del café mundial, distribuidos en 60 países de América Latina, Asia y África.
Aunque hubo pedidos de buscar mecanismos para tener un precio mínimo del café que garantice un margen básico de ganancia a los productores, los integrantes de la Organización Internacional del Café (OIC) dejaron claro que ya pasó la época de controlar los precios mediante intervenciones de mercado.
“La gran lección es que los mecanismos de intervención como cuotas o restricción de la producción no funcionaron en el pasado y no deben usarse en el futuro”, dijo el lunes en una conferencia de prensa el Ministro de Agricultura brasileño, Roberto Rodrigues.
Por eso, la alternativa es intentar lograr un equilibrio entre oferta y demanda que evite futuras crisis, mediante la mejora de la calidad, la promoción del consumo y la búsqueda de nuevos mercados.
Para ello, se sugirió una mayor organización de los productores mediante asociaciones o cooperativas, para que la agregación de valor se dé de forma organizada, y promover apoyos institucionales.
Se estima que el caficultor recibe aproximadamente uno por ciento del precio final al que se vende una taza de café en los países desarrollados.
La conferencia recomendó a los productores agregar valor al café mediante su industrialización, ya que productos como el café soluble tienen valores mucho mayores y más estables que los de la materia prima.
Pero esto parece poco viable, admitió Néstor Osorio, director ejecutivo de la OIC, porque las inversiones en plantas tostadoras son muy altas y la estructura de la distribución está en los países ricos consumidores.